El tiempo y la historia

por

Camilo Ramírez Garza

 

“Voy despacio que llevo prisa”

 

Con el desarrollo de las nuevas formas de comunicación, la distancia y el tiempo, se han transformado, no menos que la noción de registro, lo privado y lo público. Y con ello, un sinfín de cuestiones enlazadas a ellas: la espera, por lo tanto la esperanza; la confianza, por lo tanto la fe, las ilusiones, los deseos y los sueños, y de ahí, en cierta medida, también la imaginación y la memoria. Basta con abrir los ojos y las orejas, prestar un poco de atención a lo sucedido en la cotidianidad, para advertir, que no solo la espera se ha transformado, gracias a la agilización de procesos, sino que hemos perdido la paciencia, por lo tanto también, la calma, el descanso, ¡Quizás hasta hemos olvidado cómo descansar, cómo dormir! Algo que la sabiduría de la abuela llamaba, “saber estar”.

 

Seducidos por la inmediatez de la imagen y la democratización de la red, asistimos a medios donde se interactúa ya no solo uno con muchos (TV, radio, prensa) sino muchos con muchos (Internet, redes sociales) La red no cierra, es el presente siempre constante. No por nada se le ha apodado a la Blackberry, Crackberry….o como dijo alguien: “El facebook saca el stocker que llevamos dentro”

 

Habrá quien plante solo fatalismos en las relaciones a través de la red, que argumente que éstas no son reales, que están desprovistas de “lo humano” esencial, que la red es fría, distante, y en un extremo, declare que se son cosas del diablo y sus secuaces, etc. etc. que generan adicción, consumen al sujeto, llevándole a no poder desconectar-se,  en fin… Pero en dicho absurdo binomio generacional: pasado-mejor, presente-peor, algo se pierde, un punto compartido: que las relaciones virtuales, a través de la red, no son tan diferentes a las “reales” sino más bien, que ambas poseen la misma virtualidad y ficción (Cfr. “¿Sexo virtual vs sexo real?” El Porvenir 4.11.2005 http://columnacamilo.jimdo.com) sujeta  a los mismos vericuetos  y avatares, que como seres hablantes, los humanos participamos lo mismo de la incomunicación, el “yo pensé que tu pensabas”, que de la imaginación, el rumor, la disimulación, la sospecha (“Sospecho con el pecho y calculo con la planta del pie derecho”) “Es que creía que tu me querías decir que…” y que lo mismo ahora, como antes, participan con el cambio de distancia y tiempo, condiciones que se han transformado vertiginosamente.

 

Si la distancia y el tiempo se han transformado, lo mismo en cierta medida, cuando se pudo andar en automóvil, disponer de radio, tener televisión (ver de lejos) ahora con las redes atravesando e impactando en nuestra forma de vivir, recordar, pensar, actuar…acedemos a formas diversas de contacto con quienes habitan en el mundo, donde, por ejemplo, la idea de globalidad no habría sido posible, ni teórica ni prácticamente, sin una afectación económica de los productos de cada región, gracias a las vías, primero terrestres, y ahora de telecomunicaciones; posibilitando, pero también afectando, pues recordemos que no solo se globalizan los bienes, sino también los males, la pobreza, el crimen, las enfermedades, etc.

 

Y en todo esto ¿Cómo vivir el amor?...¿Cómo son ahora los dramas amorosos de los Romeos y Julietas, así como de las Julietas entre Julietas y Romeos entre Romeos, a través de las redes sociales (MySpace, Facebook, Hi5, Fotolog, etc.) ¿Habrían sido igualmente obstáculo sus familias?...”Si, vi que te taguearon en una foto, el día en que me dijiste que no querías salir…además, luego pusiste un estado medio raro que se daba a pensar como que…”

 

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