Temor, lágrimas y risas

por

Camilo Ramírez Garza

  

“Por los payasos habla la verdad.

Como escribió Freud, la broma no existe:

todo se dice en serio”

José Emilio Pacheco

 

 

Existe un estrecho vínculo entre aquello que nos produce temor y lo que nos arranca las más intensas carcajadas, al grado incluso de producir ciertas reacciones fisiológicas, por demás extremas. Podríamos decir que –temor, risas y erotismo- es cuando el cuerpo se sacude estremeciéndose por el descubrimiento de algo de su verdad: su imposibilidad permanente.

Pero dicha imposibilidad no es tanto un fracaso, sino una posibilidad creativa, un constante devenir para los humanos. Iniciando con la pérdida de la regulación instintiva es que se posibilitó el surgimiento de la cultura, en esa tensión convergente que nos constituyó como seres hablantes. De ahí que los chistes sean juegos de palabras con los cuales se puede decir sin decir “eso”, sino aludiendo por semejanzas de sonido y significado.

La caída, el fracaso, el tropiezo… o como continuará el poeta, refiriéndose a aquello que da risa: “…Solo hay una manera de reír:/la humillación del otro. La bofetada/ El pastelazo o el golpe/Nos dejan observar muertos de risa/La verdad más profunda de nuestro vínculo/..” Siendo ese otro, reflejo de mí mismo. Al reírme (ofender, criticar, etc.) del otro me río de mí mismo, pues ambos estamos tejidos por lo mismo: la fragilidad siempre vacilante. Esa podría ser una forma de considerar el llamado bullying dentro de las escuelas, además de ser un tipo de amor forzado: quienes se burlan y golpean, saben muy bien localizar “Eso” de lo cual burlarse (defectos físicos, gordo, flaco, fealdad, pobreza, errores, deficiencias, etc.) precisamente por su propia constitución, es decir, padecen de lo mismo: “Mírense en el espejo: llevan muy dentro/ lo mismo que en nosotros se hace visible/ Ustedes son para nosotros fenómenos/ Ustedes son los monstruos de los monstruos.” (José Emilio Pacheco, Fenómenos, Circo de Noche) pero lo desean ilusoriamente mantener en los límites “seguros” del otro, para entonces negarlo y atacarlo.

La risa también “Vuelve cosa de risa lo intolerable/Nos libera/De la carga de ser, /La imposible costumbre de estar vivos/…” Bálsamo que permite tomar distancia, afrontar con humor y esperanza las dificultades presentes. Al cesar la risa -presagio de la finitud de nuestras vidas- se introduce el goce de la calma y una tranquilidad sospechosa, que constituyen la materia prima del género de terror, eso que Pacheco plantea al final de su poesía “Payasos” Y que no por nada fue tomada por el maestro del terror y del suspenso Stephen King, en su novela “It” llevada al cine. Mostrando el indivisible vínculo entre lo más inocentemente-angelical y lo demoníaco: ahí donde la figura del payaso encanta y a la vez  aterra (“¡Ya me cargó el payaso!”) Cruzándose los objetos del terror y la comedia. “A veces, cuando miras el abismo/El abismo te devuelve la mirada (Nietzsche)


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