¿El sueño regio?

por

Camilo Ramírez Garza


“La interpretación de los sueños es la vía regia

hacia el conocimiento de lo inconsciente dentro

de la vida anímica” 

Freud


 

En 1921 Freud publicó Psicología de las masas y análisis del yo. En la cual planteo, entre otras cosas, que toda psicología individual es al mismo tiempo psicología social. Cada drama individual posee las marcas del colectivo. ¿Por quién doblan las campanas? Escribió Hemingway.


Recientemente se ha mencionado por diversos medios la expresión “El sueño regio” a partir del cual se enlista una serie de características que identificarían a los regios; donde además de los clichés sobre comer carne asada, cabrito y machacado con huevo; si se le va a los Tigres o a los Rayados; se habla de solidaridad, don de gentes, lo claridoso, lo trabajador y ahorrativo –por no decir codo- la posibilidad de hacerle frente a las crisis, etc. de los regios.  Tales valores, como también se les han llamado, poseen un reverso pocas veces reconocido, pues “la verdad cala” y conviene dejarla afuera. De ahí que se intente instrumentar una lógica de “Aquí no pasa nada”: “Estamos padeciendo crisis que vienen de afuera”, decía el ex gobernador de NL Natividad González Parás, para referirse a la crisis económica, la delincuencia y la influenza, entre otros asuntos, aún pendientes.


Tomo un caso paradigmático para abordar ciertos elementos del reverso de dicho “Sueño regio”. Siguiendo lo que Freud sostiene respecto al sueño como vía regia de acceso a lo Inconsciente, nos preguntamos: ¿Qué es lo que nos revela “el sueño regio” sobre nuestra individualidad-colectividad? Recientemente salió a la luz, casi literalmente, el caso de una joven, Mayela Saldaña Salinas quien por 20 años estuvo recluida en su casa. (¿Honor a su apellido: Sal-daña, salir daña?) Sus padres fallecieron, ella pudo salir. Lo primero es pensar que la tenían recluida a la fuerza. En diversas entrevistas expresó que sus padres le decían que era mejor no salir, pues luego la visitarían. (¿No es caso el sentir de muchos regios, mejor no salir?) El caso escandalizó el tiempo justo que duran las notas en los medios hoy en día, un instante. De 34 años, Mayela comienza a recorrer las calles de la ciudad en la que ha vivido, pero no conoce. Una nota decía que cumpliría 15 años ahora a sus 34.

Tomemos lo que sucedió al salir, pasemos del padecimiento individual a lo que nos muestra del colectivo regio. Diversos medios, dependencias de gobierno y particulares se comunicaron para darle su apoyo: le hicieron un cambio de imagen, corte y tinte de pelo, maquillaje, salidas, paseos. Le preguntaban si quería trabajar, contestaba que no sabía, que solo quería su casa limpia y muebles en buen estado. ¿No es acaso el ideal de muchos regios: tener casa, coche, verse bien sin importar lo que suceda al rededor… y a veces sin trabajar? ¿Por qué no ofrecerle una síntesis de las noticias, platicarle que ha pasado en todo este tiempo? No por nada se nos ha calificado como una sociedad poco politizadas, en donde “circo, maroma y teatro” son efectivos. “La civilización termina donde comienza la carne asada” expresó José Vasconselos. ¿Podremos pasar a ser una individualidad- colectividad informada, crítica y actuante a pesar de que el mayor rating de la televisión local lo posean programas de concursos y comentarios idiotizantes? ¿No será más bien que dicho “sueño regio” se refiere a quedarnos dormidos, cerrar los ojos, dormirnos en nuestros laureles, a infantilizar a los adultos… fiestas de 15 años a los 34? ¿Será ese el perfil ideal -para las autoridades- del regio, que se crea rey, pero es gobernado por su ignorancia, comprando y comprando, gozando y gozando, creyendo dormir un sueño apacible sin salir a la calle, pues “sal-daña” quedando capturado por el miedo, cediendo sus espacios y garantías ante el crimen, tanto de grupos delictivos como del mismo Estado?


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Artículo publicado en el periódico El Porvenir 12 mayo 2010, Cultural, p. 3