¿Qué se desea cuando se desea?

por

Camilo Ramirez Garza


“De una manera o de otra, todas las producciones culturalestienen una relación con la muerte y con el sexo”

Paul Verhaeghe


El sexo y la muerte plantean –como todo en el humano- un vacío y una posibilidad deconstrucción, pasar de la impotencia a la creación (artes, ciencia, conocimiento…) es decir,un intento por poder -no solo descifrar el enigma, si es que existiera tal- sino de colorearun vacío, incluso inventar lo enigmático. No pedimos nacer y no podemos hacer nada(nadada, ¡La nada da!) –hasta nuevo aviso- para no morir. Si la muerte, como la sexualidad,plantean un problema para los humanos es justamente por haber perdido toda regulacióninstintiva: estar vacíos de programación única (Nos constituye la diferencia, por más queel biopoder intente hacer lo contrario: reducir los humanos a simple organismo) la cualestaría dada por la pertenencia a una determinada especie, otorgándosenos coordenadasprecisas programadas en nuestras células, de qué hacer y qué buscar, por lo tanto nohabría decisión, y lo que es mejor, indecisión, deseo, vacío, confusión; al perder esacondición constitutiva llamada “naturaleza”, es que hablamos, y al hablar es imposible noconfundirnos, enrollarnos, tejer contextos, ideas, figuras….de ahí que la sexualidad y lamuerte se ofrezcan sobre todo como vacío que dinamiza la búsquedas para “Darle formay color”, por ejemplo, no podemos imaginar nuestra propia muerte sino como si fuerade otro, “debemos aprender” a cómo enamorarnos-pelearnos-contentarnos…las historiasde amor que se han filmado y escrito podrían leerse como intentos de decir qué y cómodesear, en ultima instancia, la construcción del amor. En ese sentido, podríamos interpretarlos productos que ofrece el mercado, así como los interminables discursos (si seguimoshablando es porque nos organiza un fracaso, siempre falta algo por decir, por hacer, por…)como vías de construcción del deseo y el cuerpo. “El cuerpo es un regalo del lenguaje”Jacques Lacan.


En 1905 Freud (“Tres ensayos de teoría sexual”) planteó que las pulsiones (del alemánTrieb: empuje) que aunque basadas (Anhelung) en el instinto, se diferencian de éstosporque en ellas ni el objeto ni el fin están predeterminados, es decir, ni aquello que sedesea, ni la forma u objetivo para lo cual se desee está escrito a priori a la manera de uninstinto de hambre a su objeto, la comida. ¿Pero qué ganas con tomar? –le preugunta unadesconsolada esposa a su alcoholizado marido. “Si no lo hago por negocio”. Lo que poneen jaque al humano es ese carácter imposible de los deseos: ¿A qué se refiere cuándodecimos que deseamos algo? De ahí por ejemplo, que ciertos humanos que al comer nada,comen algo. El mercado no inventa la vorágine de los multi-objetos que intentan ofrecersatisfacer deseos, sino juega con dicho vacío constitutivo de la sexualidad humana. Por ejemplo, ¿A poco si uso determinado desodorante en las axilas, caerán hermosas y sublimesmujeres, solo para querer…? O ¿Usar determinado producto para ser una mujer-liberadaque tiene multiorgasmos, que si goza de verdad? Claro que nadie cree que sea cierto,pero es justamente “cuando no se cree en la ideología-comercial” cuando más se está ensu terreno. “Ya sé que no es cierto, pero aún así…compraré el desodorante, el lubricantemágico-multiorgásmico, pues algo de eso -vacío y objeto-fin- finalmente se recibe, dándoleforma a lo inefable. Como cuando un@ desencantad@ del amor platica con sus amistadessobre lo que le sucede intentando… ¿No hay acaso en dicha experiencia un fundamentalobjetivo de “que alguien me diga” qué ver y cómo tomar “lo que me pasa?

 

“No hay nada de espontaneo o natural en los deseos humanos…el problema para nosotrosno es qué desear, sino qué debemos desear…” (Slavoj Zizek) Para poder aparecercomo “normales” debemos inscribirnos en una cultura que nos provee los elementosde “qué y cómo hay que desear”. Podríamos decir que emprender un psicoanálisis posibilitaa alguien advertir los elementos que le han constituido, sus coordenadas deseantes –si mepermiten la expresión, a fin de no quedar capturado por “Yo soy asi y ya me amolé” sinopoder….engañándose menos, elegir una posición singular ante la cual poder….jugar eljuego de las ficciones.


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