PENA DE MUERTE

 

Camilo Ramírez Garza

 

 

Recientemente en México se ha avivado el debate sobre aplicar la pena de muerte a aquellos que secuestren, asesinen y/o torturen a sus víctimas. Dicha propuesta ha sido promovida principalmente por el gobernador de Coahuila y el Partido Verde Ecologista. Para lo cual se ha desplegado publicidad en radio, prensa, televisión, así como en panorámicos que invitan a externar opiniones telefoneando un uno ochocientos: “Porque nos interesa tu vida, pena de muerte para asesinos y secuestradores”

 

Dicha propuesta de la pena de muerte surge en el marco de una guerra del gobierno federal contra el crimen organizado, en donde las condiciones para el primero lejos están de ser las de tener el control; lamentablemente la impunidad junto a la corrupción llevan la delantera al supuesto estado de derecho. El debate no es nuevo, siempre surge ante crímenes cada vez más atroces. Lo mismo acontece cuando niños y adolescentes cometen verdaderos actos criminales, solo esperados en mentes expertas de la mas alta escuela del crimen, con lo cual se aviva el debate sobre la mayoría de edad (fisiológica, psicológica, moral, etc.) ¿Se les debe juzgar como a niños o como adultos? ¿Cómo tipificar sus crímenes: de “niño” o de “adulto”?

 

También se dice que el sistema judicial mexicano no tiene los elementos necesarios para garantizar la veracidad o certeza de las penas. “Podemos abrir la puerta –en caso de equivoco- pero no el sepulcro” –comentó tan acertadamente el domingo en un programa televisivo el Prof. Marco Antonio Leija Moreno. Lo cual no sé si suscite más miedo que seguridad: que se podría prestar a corrupción, a malas jugadas por parte de algunos que quisieran “desaparecer” a sus oponentes, exterminarlos, servirse de las mismas lógicas del sistema apegándose al pie de la letra.

 

El slogan: “Porque nos interesa tu vida, pena de muerte para asesinos y secuestradores” paradójicamente quien lo plantea es un partido que se dice preocupado por la vida del planeta, la vida de la flora y fauna. Dicha medida tiene la clara lógica del exterminio, similar al instrumentado por los nazis. Parte del odio, y del muy comprensible malestar de la sociedad mexicana, principalmente de aquellos que han sufrido algún tipo de extorsión o privación ilegal de la libertad, pero tiene el rasgo de “hacer algo ajeno y extraño” a la sociedad, cuando es desde la misma cultura que se suscitan dichos crímenes, pues cada sociedad posee los criminales que se merece, es decir, cada sociedad padece los malestares que le son propios, aquellos que han ido gestándose –dándose cuenta o no- a lo largo y ancho de sus procesos y lazos educativos, institucionales, familiares, etc. en este gran tejido social que son los países. p.e. ¿Cuál creemos que sea el mensaje para cada alumno mexicano al ver a la Profa. Elba Ester Gordillo hacer lo que hace, ocupando el puesto que ocupa?

 

El secuestro es una industria muy bien organizada, un negocio biopolítico, en donde la vida es reducida a elemento cambiario, aunque también existe el secuestro con fines políticos. Se sostiene por la impunidad y corrupción (intercambio de información, gente infiltrada en las corporaciones, etc.) así como por los valores que el capitalismo y el consumismo han puesto en primer plano: poseer cada vez más poder; se aprecia en todo ámbito social; todos desean tener más y más, más poder y riqueza no importan los medios, solo el fin: “El que no tranza no avanza”. Los malestares que se producen en los ciudadanos son muchos: estrés, angustia, miedo constante cuando suena el teléfono, inseguridad, problemas para dormir, estudiar y trabajar, de disfrutar de la vida, necesidad de migrar a otro lugar donde se pueda resarcir de alguna manera la seguridad perdida. La pena de muerte sería un intento desesperado por “descargar” la frustración, la profunda molestia social, el odio, legislar visceralmente, pero principalmente la expresión de la impotencia de la autoridades y de la sociedad en general por frenar algo de lo cual todos participamos de una o de otra manera, y que no está siendo comprendida.

 

camilormz@gmail.com  

 



[1] Ramírez-Garza, C. (10,12, 2008) Pena de muerte. El Porvenir /Cultural, p. 3