¿Qué es la histeria hoy en día?

“La histeria es el resto (vestigio) que ha dejado nuestra

humanidad en estos cuerpos des-animalizados

que tenemos la ilusión de poseer”

CERG

 

Histeria (del gr. hysteron: útero) padecimiento descrito desde la época griega. Ellos veían que ciertas mujeres, presas de arrebatos de éxtasis, se agitaban, ausentes, deambulaban, desmayándose, alucinando, con dificultades para moverse o sentir, anestesiadas, sin poder comer, dormir, vomitando todo el tiempo. De pronto alcanzaban –sin indicio aparente- la salud. Elucubraron una posible explicación y tratamiento: en la histeria, el útero se salía de su lugar (mito de la migración del útero) viajando por todo el cuerpo, tapando las entradas de aire -de ahí la agitación- posándose temporalmente en diversas regiones que adquirían –por encima de la piel- características de sensibilidad semejante a los genitales. Su curación debía consistir en fijar nuevamente el útero en su lugar. Para lo cual prescribían primeramente la práctica sexual frecuente, tener hijos, así como inhalar aromas fuertes (éter) para espantar al útero, con su correspondiente de fragancias delicadas y agradables en la zona genital, a fin de atraerlo.

 

Durante la edad media (s. IV-XV) la histeria, como muchas enfermedades fue considerada producto de posesiones diabólicas; la histérica, una bruja. Su “tratamiento” consistía -si bien les iba- en exorcismos, penitencias, flagelaciones y ayunos (“Mortificar la carne para controlar y elevar el alma”) cuando no eran quemadas en la hoguera. (“¡Más vale perder el cuerpo, a ser echado a las llamas eternas!”)

 

En el renacimiento, con la pretensión de la ciencia desplazando el dogmatismo religioso, la histeria pasó a ser considerada por las incipientes disciplinas científicas, una enfermedad más. Gozando muy poco de tal estatuto. Pronto se le retiró todo interés, tanto por comprenderla como por tratarla. ¿El motivo? Las pacientes afectadas de histeria eran consideradas por el gremio médico, unas chifladas, simuladoras, quienes solo fingían sus síntomas; en realidad no estaban enfermas de nada, por lo que solo hacían perder el tiempo y los recursos del médico. Esa fue la voz oficial, pero al mismo tiempo se les consideró simples mujeres exageradas que lo único que necesitaban era penis normalis dosis repetatum (“Dosis normales de pene repetidamente”) el matrimonio, tener hijos, etc. Así, la histérica, después de haber padecido “el viaje uterino” de los griegos y las endemoniadas quemazones medievales, ahora se le tildaba de exagerada, embustera y mentirosa. Sin por ello lograr entender, qué es y como curarla. Tales ideas permanecen hasta la fecha, bajo otras expresiones y nociones (“Ud. No tiene nada, eso es psicológico” “Eso está en la cabeza”, “Es psicosomático”, etc.) Motivo por el cual, la histeria no figurará como nomenclatura en la gnoseología médica, si acaso en la psiquiátrica, pero solo para catalogar síntomas conversivos. Es decir, la histeria no queda reconocida como una enfermedad, ni padecimiento. ¿La causa? en la histeria el cuerpo se comporta (y simula un sin fin de cuadros) diferente a como lo conceptualizan los conocimientos fisiológicos y anatómicos.

 

Fue hasta finales del s. XIX (1895) cuando Sigmund Freud se dedicó a investigar la histeria. Descubriendo que, a pesar de su etimología, no era un padecimiento exclusivo de mujeres, ni que se trataba de fingir enfermedades -al menos no concientemente. En su tiempo la histérica se presentaba con síntomas de anestesias, parálisis, alucinaciones, vómitos, desmayos, semejante a enfermedades neurológicas (epilepsia) puesto que eran las enfermedades “más famosas”, más llamativas. Freud descubrió que los síntomas obedecen a las formas en las que el cuerpo está representado psíquicamente: cada parte del cuerpo posee una imagen a la manera de una escritura particular, así, al suceder un conflicto en la vida del sujeto, la memoria de tal evento entra en relación con dichas imágenes, llevando al histérico o histérica a expresar su problemática a través del cuerpo, sin ser advertido por quien lo padecía (Inconsciente). Ello posibilitó no solo conocer y tratar la histeria, sino investigar la psique humana con todas sus letras, mediante el surgimiento del psicoanálisis.

 

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