PSICOANÁLSIS: la cura por la palabra

por

Camilo  Ramírez Garza

 

El sujeto del que se ocupa el  psicoanálisis es el sujeto del Inconsciente, sujeto que se hace decir (metafórica y metonímicamente) en los síntomas, sueños, lapsus, olvidos, chistes…sujeto que se teje en su lenguaje, del cual el individuo experimenta no saber nada,  aparece la duda sorprendiendo:¿Qué me pasa? ¿Por qué me sucede siempre esto?

 

Desde tiempos inenarrables la palabra ha sido sagrada: expresión de conjuros (maldiciones, bendiciones) símbolo, bálsamo que calma y construye realidades; vehículo y herramienta  del pensamiento, hacedora de sentimientos. Las palabras tejen realidades, incluso algunas tribus sudamericanas utilizan la misma palabra para designar hilo y lenguaje, pues “el tejido no es otra cosa que un texto” (Ana Baños, revista Textura, 2006) Así, habitados por el lenguaje, las palabras nos arropan y nos van tejiendo e hilvanando; nadie las posee, solo son, nos pre-existen.

 

El psicoanálisis -inventado por Sigmund Freud- hace su descubrimiento e invención a partir de LEER en el cuerpo, los sueños, las fantasías, los olvidos, los errores al hablar, los padecimientos… otros sentidos cifrados; planteándose la cuestión central de que dicen cosas, comunican algo, pues portan un decir, que quien lo porta no sabe nada; sino más bien, titubea, flaquea, busca y no encuentra. A eso que expresa un Saber, sin saber que se sabe, le llamó Inconsciente. Por lo tanto “El Inconsciente es un Saber estructurado como un lenguaje” (Jacques Lacan) lenguaje, al que puede írsele encontrando su forma de tejido particular, el cómo se articula en la producción de lo humano: la subjetividad compartida, la forma de ser, pensar, la identidad, etc.

 

Si al hablar se tejen realidades que expresan lo que se vive y padece, se piensa y se siente; lo que se desea hacer, es sobre ese tejido del decir, que el cuerpo también participa, expresando sentidos, así como ha dicho Freud sobre el soñante “Es como si soñara en otra lengua” (Interpretación de los sueños, 1900) una lengua hecha de imágenes y secuencias, con la lógica de una metáfora y metonimia particular, en donde en los sonidos de las palabras que van tejiendo la narración del sueño “resuenan” otros sentidos cifrados en las mismas palabras, como al decir “Sueño con una mecedora a un lado mío, entonces hay tres personajes, pero es como si hubiera uno solo…” se identifica el “Me-cedo aún y tres personajes”  Ese sentido, aparece por un giro de sentido producto de la multi-significación de las palabras, hechas sonidos que se enlazan (tejen) a otros, como en los chistes y el humor:  un elemento sugiere (sorpresivamente) otro, produciendo la risa y el sentido que ya estaba contenido en la frase, pero porque no se le había leído de esa forma, no se lo había visto, como el Saber Inconsciente, que está en la superficie cifrado articuladamente, y que puede leerse; eso es la Asociación Libre: un ir tejiendo sorprendiéndose con lo que “se va” tejiendo como sentido encontrado, que resuena; puesto que al hablar también escuchamos, “nuestro” decir se vuelve algo aparte, es el decir que me comunica algo, como la experiencia de ir hablando y hablando y que nos vayan “cayendo los veintes”

 

Al ocuparse el psicoanálisis del sujeto del Inconsciente, que porta un Saber que es un lenguaje que el sujeto no sabe (ignora) y que precisamente “el hacer conciente” implica tomar nota del mensaje cifrado (tejido) en los sufrimientos, los sueños, los dichos, los olvidos, los errores…es que se introduce una nueva forma de escuchar: ya no se trata de escuchar (interpretar) los procesos del organismo, el estado de su anatomía, los signos y síntomas, como expresión de una enfermedad, sino de escuchar un cuerpo que se hace decir, expresa y habla de una forma particular –es un lenguaje- y que para cada cual será diferente. Por ello el psicoanálisis no puede reducirse a formulas y explicaciones generalizantes de lo humano (explicaciones estadísticas, neurológicas y genéticas) sino al estudio y escucha del caso por caso: el ir tras la escucha del mensaje deseante que se cifra de una manera singular en el cuerpo, los sueños, la fantasía, los olvidos, los lapsus, los chistes, el pensamiento, el hacer y el decir

 

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