¿Para qué sirve el psicoanálisis?

por

Camilo Ramírez Garza

 

Esta pregunta se podría responder solo con chistes: “Para gastar tiempo y dinero durante muchos años y así conocerse”, “Para descubrir durante esos años que uno está medio loco/a, pero que importa, como quiera se puede vivir y ser feliz” “Que en su origen, sirvió para enriquecer a su creador, como buen judío y que ahora se siguen inventando más padecimientos, términos, conceptos”, etc.etc. etc. O como el amigo que se encuentra con su compadre y éste le pregunta: ¿Oye cómo te ha ido en tu psicoanálisis, ya no te orinas?, a lo que responde “Si, pero ahora ¡me vale madre!”

Tales chistes debieran siempre escucharse como crítica, pues como dice la sabiduría “Entre broma y broma…la verdad se asoma” permite reformularnos nuestra práctica, principalmente cómo transmitimos la forma en que trabajamos desde un método particular de investigación y tratamiento de lo humano, como es el psicoanálisis.

El psicoanálisis es una forma de escucha y tratamiento que se produce, en y a través, de la palabra, sobre como se han constituido los humanos: por efecto de la voz y la mirada de los semejantes, así como por la cultura misma. Son esas palabras y miradas que afectando al organismo lo han constituido como un cuerpo erógeno y una psiqué que siente, piensa y actúa de ciertas formas, empujada por el la frustración, el deseo y el goce, al mismo tiempo que se tejen sus contextos considerados como realidad.

En ese sentido, el psicoanálisis es un medio de investigación sobre la problemática o conflictos que alguien sufre, a través de su sentido y significado, para así producir una cura: que alguien encuentre soluciones a sus problemas y angustias. Se opera con algunos supuestos: los actos humanos no son solo efecto del azar o simple mecánica, sino se articulan y producen para intentar decir algo, revelar algo sobre sí mismo; dicha articulación sigue las leyes de un lenguaje (al decir hacemos y al hacer decimos) pues la vida de los humanos está conformada principalmente por ser “seres simbólicos”; nuestras acciones –entre ellas nuestros problemas- son expresión cifrada de “algo”, poesía en movimiento. De dicho desciframiento se produce un saber sobre el sentido de por qué uno sufre de lo que sufre, así como sobre la propia constitución de la personalidad, la identidad, los deseos, etc.

¿Y cómo se realiza dicho desciframiento del sentido de lo que se vive y sufre? Las claves las proporciona quien habla, en este caso quien se psicoanaliza. Por ello nuestro trabajo no se produce desde la generalidad que se aplica a particulares, sino desde la experiencia singular de cada persona, a fin de poder advertir no solo el sentido y significado de su problemática(as) sino las formas, palabras, ideas, imágenes, etc., que le han conformado a lo largo y ancho de su vida, y que en un momento dado se ejecutan, sabiéndolo o no, y que lo mismo hacen sufrir como ser feliz.

Dicho análisis es una experiencia y como en toda experiencia hay algo que no se puede programar a priori, sino vivir; se requiere que quien desee analizarse hable sin mucha programación, sino que se disponga a escuchar sus propias ocurrencias, dichos y sin sentidos –aparentemente- para ahí encontrar algo que le llevará a descubrir la verdad, no solo de sus problemas y sufrimiento, sino de la conformación de eso que considera su ser.

camilormz@gmail.com