¿Cómo se forman los sueños?

por

Camilo Ramírez Garza

 

 

Secuencias vívidas de imágenes articuladas –aparentemente- sin lógica alguna. Grandes escenarios de mil colores, transitamos pesadamente o suspendiéndonos, surcamos los cielos como pájaros. Alguien dice una cosa o emite un ruido; “Es ella, pero no se ve como ella; sé que estoy en mi casa, pero no se ve como mi casa, sino como una que vi en una película; ahora no recuerdo el nombre de la película” ”Yo nunca diría o haría eso que soñé” “¡Que raro sueño!”  En los sueños a veces somos observadores, otras protagonistas activos de las imágenes que van tejiéndolo mientras dormimos; narraciones laberínticas, obtusas, cuando no terroríficas o alegres. Esas que al distanciarnos del despertar se van borrando del recuerdo, echamos al olvido o a la indiferencia de su poca utilidad, sentido y significado.

 

Al dormir dejamos la vida conciente, la regulada por los procesos lógicos del pensamiento: principio de identidad, de contradicción y de razón, que intentan organizar nuestra vida en segmentos más o menos coherentes, sumergiéndonos en un estado donde se activan otros más cercanos a la creación pictórica y a la mágica; al pensamiento por imágenes; a la metáfora y metonimia. Sigmund Freud llamó trabajo del sueño (Traumarbeiten) al proceso de su construcción, a través de la condensación, el desplazamiento y la figurabilidad, procesos que también conforman el funcionamiento del Inconsciente, coexistiendo los opuestos, liberados del tiempo lógico y secuenciado.

 

Los sueños están hechos de imágenes que son tomadas de nuestras representaciones sensoriales (visuales, auditivas, olfativas, gustativas y somestésicas: táctiles, movimiento, posición) que vamos adquiriendo muchas veces sin darnos cuenta. Son los recuerdos que tenemos de nuestros sueños, a veces también, parecidos a una película de la noche anterior, una conversación o un problema que nos preocupa en el presente. Le llamamos contenido manifiesto del sueño a tales imágenes. Poseen una característica: al no regular la lógica los sueños, los opuestos y las contradicciones dejan de existir, por lo que en una misma imagen pueden confluir múltiples elementos (condensación) como una persona o lugar con diferentes rasgos diferentes tomados de aquí o de allá; los ojos de X con la cara de Z, y mi apreciación de que era B; estaba en tu casa pero no se veía como tu casa, pero en el sueño todos nos comportábamos como si así fuera. ¿De que depende o cómo es que estas imágenes se entrelazaran?

 

Hasta aquí todos podemos coincidir en que los sueños son imágenes medias raras, mágicas e ilógicas que una vez despiertos simplemente vamos olvidando. Que muchas civilizaciones les han adjudicado valores predictivos y proféticos. Freud descubre que los sueños –su contenido manifiesto- tienen sentido y significado para quien los sueña, pero que es desconocido (Inconsciente) debido a que está cifrado en imágenes (figurabilidad) que hay que descifrar como si fueran jeroglíficos; que los sueños poseen verdades cifradas acerca de uno mismo; que en ellos están las claves para comprender la subjetividad (el carácter, la forma de ser, etc.) el deseo y por lo tanto los síntomas y sufrimientos de esa persona en particular.  Que los sueños, esas imágenes ilógicamente articuladas poseen un sentido poético, que al relatarlos a través de la asociación libre (método psicoanalítico de relatar al psicoanalista, sin restricción alguna, todo lo que se ocurra) se va descubriendo su sentido y significado particular para quien los sueña. Por ello es absurdo considerar un diccionario de sueños donde el significado esté a priori trazado, preestablecido, como una formula donde se diga que significa soñar con x o tal cosa. El significado de los sueños es una búsqueda de sentido que realiza el soñante, pues sus sueños partieron de su mundo representacional que su inconsciente fue articulando (desplazando) en imágenes, para mostrar un sentido cifrado en donde el Yo poco sabe de Ello. “Al soñar es como si se soñara en otra lengua” –señala Freud. 

 

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