Vida actual: los excesos del goce

por

Camilo Ramírez Garza

 

 

En la actualidad existen tantos y tan variados excesos: en el comer; una cultura pro salud anclada en la imagen, llena de ejercicios y dietas; democracia por todos lados; tolerancia; información, especialistas de todo tipo; bares y centros de diversión abarrotados –sin tregua ni descanso- de lunes a domingo; la pasión por el azar y las apuestas. ¿No será acaso producto de una prohibición, anticipada y planeada, que crea las posibilidades del  goce, para algunos, la posibilidad de pecar; bajo la lógica de una mayor imposición y autoritarismo eficaz con la pantalla de la libertad de expresión, en unas formas más finas y especializadas de sujetamiento masivo, y con marcos legales y transparentes. Que con la bandera de la libertad democratizante; la tolerancia a todas las ideas y posturas; a todos los credos, al amor queer; fueran más recalcitrantes  e intolerantes, que las tachadas como propagandas populistas, anti-desarrollo? En donde la Economía crea y expande sus hilos sutiles y eficaces, tomando a todos los ordenes sociales, ofreciendo al sujeto la compra de su libertad, la posibilidad de ilusionarse en ella, atravesándolo por la implacable consigna-orden: ¡Tienes que gozar! ¡Tienes que ser feliz! ¡No puedes sufrir o estresarte, no debes estar triste! (Habiendo tantos productos y medicinas al alcance) ¡No debes sentir dolor ni tristeza! ¡Debes desestresarte! ¡Darte un lujito al alcance del bolsillo! ¿Acaso no estamos ante una forma nueva, pero igualmente fundamentalista, pero considerada libre y de apertura?

 

Por su parte, si ¿Quieres gozar sin culpa, ni efectos perjudiciales? Entonces fuma cigarros con una boquilla especial, que te promete un cigarro sin nicotina; endulzantes sin azúcar; café sin cafeína; sexo virtual sin sexo; cerveza sin alcohol; panes, pasteles y nieve, libres de calorías y grasas; automóviles con bolsas de aire… ¡Vida sin experiencia, ni riesgos! Slavoj Zizek, filósofo esloveno, plantea que en la actualidad se ofrece el  goce en paradoja: gozar siempre y cuando se substraiga su esencia al objeto del deseo; prometiendo la ida al gimnasio para quemar el producto “de lo gozado” –y así nivelar la culpa. Devolverle la belleza a la imagen-valor de sí, comprada y degradada en cada espejo que refleja “algo que no gusta”, un cuerpo sin sustento, reducido a producto echado a perder, como sucede en la anorexia y bulimia: a pesar de la delgadez hecha huesos a la vista, nunca es suficiente para devolver la belleza.

 

Vemos desplegar la mercadotecnia, esa técnica de mercado desarrollada justamente para lograr que el consumidor compre el producto, ¡que goce la vida de adeveras! “Si quiere ser o tener, entonces adquiera…” Articulando dichas estrategias por la represión –o negación- de lo inherentemente humano: la enfermedad, el dolor, la muerte, los errores, los accidentes… Apostándole al ofrecimiento de substraerle a la vida su esencia (negar la castración, la falta, la ausencia)  “Con esto puedes ser feliz, ser y verte siempre joven; potente, verte bien, ser más que los demás; gozar del sexo; no esperar, ni hacer filas, todo en inf… Quedando con ello imposibilitada la Sabiduría, que deviene por el pasaje de la experiencia de vida, y no mediante programas de calidad o platicas –obligatorias-, simples tips -con objetivos generales y específicos-moralizantes, con las cuales se pretende “enseñar” algo que se ha perdido y deslocalizado: valores, buenos modales, respeto, cómo lidiar con el sufrimiento, la enfermedad, la muerte, el valor del esfuerzo, etc.

 

En vez de fortalecer el diálogo  y el debate de ideas se han impuesto las cuantificaciones de la existencia: es más importante las estadísticas, las calificaciones en lo exámenes, lo que va a venir en ellos. Otros dicen “No hay porque sufrir; no hay que regañar a los niños porque se trauman, ellos son especiales; son índigos (más bien ¡méndigos!) Seres de luz”, “Mis hijos hacen solo lo que quieren, lo que les nace hacer, no como a mí, que me mandaban a…” Además de la imposición –aparentemente libre- de tener que gozar a toda costa a través de los medios y formas que se proponen socialmente, guardando la respectiva ilusión de estar eligiendo con “libertad” y unicidad original. De ahí la necesidad del discurso políticamente correcto en todos los ámbitos: gobierno, educación… en donde se diga que todo está bien, que se está haciendo, cumpliendo, logrando… En última instancia ¿Qué significa declarar que se es libre?

 

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