Las cifras que cifran y cuantifican nuestras vidas

por

Camilo Ramírez Garza

 

62, son los ejecutados en Nuevo León, en lo que va de éste año 2007, corriendo su día 141. 11 millones de niños van a ser evaluados este año por la prueba ENLACE, más del 40% que el año pasado. En México somos más de 103 millones de personas, de las cuales, el 60% está entre 15 y 60 años de edad; el 35%  entre 0 y 14 años; y solo el 4.4% rebasan los 65 años. La proporción de hombres y mujeres es de 49.2% y 50.8%, respectivamente. En México, se calcula que  el 90% de la riqueza se concentra entre el 10% de la población…cifras, cifras y más cifras. Estadísticas, porcentajes, valoraciones, proporciones. Desde la antigua Grecia, se planteaba la necesidad de ir “más allá” de la sola materia, del asunto concreto de los hechos, por considerar a los sentidos, deformadores y subjetivos, pasando así de la materia a las ideas y de las ideas a los números. Elementos, aparentemente fríos y concretos, exactos y objetivos. Sin embargo lo que se dejó de considerar, fueron las particularidades, esas vivencias únicas y singulares que no caben, sino que quedan fuera, de las estadísticas.

 

En la actualidad se escuchan por todos lados discursos políticamente correctos: tenemos que ser democráticos, tolerantes; cuidar nuestra salud; buscar una certificación y re-certificación periódica, no solamente en nuestros procesos, sino en nuestros empleados de todos los niveles y en los proveedores, para así asegurar procesos de calidad que nos lleven a un desarrollo sustentable, armónico e integral. Por ello se deben de considerar la eficiencia y calidad de los instrumentos de evaluación, monitoreo y evaluación, a fin de cumplir los objetivos trazados y justificados en el plan específico de acción, incluidos en la misión y filosofía de la institución o empresa. En lo público federal, “Debemos de considerar luchar por la aprobación de las reformas estructurales que el país requiere” etc., etc. Palabras más palabras menos, son frases estándar de un mundo especializado (particularizado) no solo en el plano laboral de producción, sino en el plano educativo. Son tomados desde guarderías hasta universidades, como plataforma de “eficiencia”, “calidad” y “sustentabilidad” en la educación. Ello no implica que las singularidades, los accidentes desaparezcan. Y ahí la cuestión de cómo encararlos cuando estos se presente (un conflicto entre maestro-alumno, alguien que truena el curso, un suicidio, o un asesinato o masacre en una escuela, consumo de drogas) Se pretende re-introducir tal experiencia mediante un código de procedimientos que responda a las demandas de ¿Qué debemos hacer ante qué señales de alarma que anticipen tal o cual conducta o situación? ¿Platicas preventivas? ¿Talleres de habilidades? ¿Tutorías o asesorías psicológicas a las que el alumno tiene que ir? Sin considerar algo tan lógico, como ¿quién diría todo en su escuela, o en su trabajo?

 

Si eso que consideramos como realidad humana, se está constantemente codificando, mediante su cuantificación, lo que queda de fuera es lo particular de lo subjetivo, esas preguntas e interrogantes sobre lo que sucede en la vida. Donde la estadística, el porcentaje y el índice, no alcanzan a mostrar lo que sucede, solo generalizan, serializan y desafectivizan el asunto. Es el mismo funcionamiento del asesino en serie, aquel que cosificando a sus victimas, las trata como cifras (sin nombre, ni apellido, ni historia) a partir de lo cual puede hacer lo que quiera. Así, igual el sistema, el proceso sustentable y la ley misma, se ubicarían en esa serialización (masificándolo) del sujeto, reduciéndolo a ciudadano, alumno,  feligrés, contribuyente…igual sucede en el campo médico y psiquiátrico, a menudo el sujeto es reducido a paciente: a una nosología compuesta de una serie de signos y síntomas, a clasificación: el-la psicótico(a), el-la depresivo(a) el-la anoréxico(a), el-la bulímico(a), reducida su vida a trastorno mental. Sin por ello escuchar a cada uno y tratar de intentar saber algo de lo que nos muestran. Los sucesos en Virginia Tech son por demás significativos: los primeros dos asesinados en los dormitorios no despiertan más dudas a los policías, ya que por el protocolo de procedimientos supusieron que se trataba de un crimen pasional, de un triangulo amoroso. Cuando hay procedimientos y manuales, el ingenio queda fuera. Después de lo acontecido, las respuestas son las mismas: ¿Qué debemos de hacer para que esto no vuelva a pasar? ¿Qué señales, factores de riesgo debemos de tomar en cuanta? En pocas palabras, ¿Qué códigos, que procedimientos, que manuales debemos de seguir (el ABC) para “estos casos”? Las respuestas de los “especialistas”, ¡Puras cifras!…en más del 80% de los casos… La mayoría de los asesinos, el 20 % actúan, son, tienen un perfil….perdiéndose –rechazando- el asunto particular. Ese que el psicoanálisis siempre se ha ocupado de reconocer y tratar.

 

camilormz@gmail.com