La infancia hoy: entre la prevención y la pérdida de referentes

por

Camilo Ramírez Garza

 

El lunes 30 de abril (2007) el  noticiero Imagen, lanza la pregunta: ¿Es el niño “Rey” de la sociedad mexicana? A lo que la mayoría responde con un “No”. En la pagina de resultados aparece la leyenda: “La Libertad Existe, hagamos opinión publica juntos”. Un niño –demasiado contento- me decía, la semana pasada- que le aplicarían en su escuela un examen, pero que éste no valía (prueba Enlace) sino que era para evaluar a su maestro y a la escuela. ¿Qué nos muestran estos dos ejemplos?

 

Por un lado, habría que considerar el actual contexto en donde viven los niños: postideológico, en donde intenta predominar “el” punto de vista único de la tecnociencia: la ilusión de la construcción de la vida en base a la evidencia científica en su relación con la gran economía y su consumo (Ahora todo es cuestión  de imagen televisiva, se venden no solamente los políticos en sus campañas, hasta las funerarias que se ocupan de la imparable muerte, requieren de spots en radio y televisión) excesiva proliferación de discursos políticamente correctos (transparencia, calidad, sustentabilidad, integralidad, globalizción, certificaciones, equipos multidisciplinarios, tolerancia, democracia, etc.,etc.) en todos los ámbitos sociales; una preocupación por la salud física, psíquica, espiritual…(y las que se acumulen el fin de semana) Ahora la mejor estrategia de mercado es decir que “x” producto, cualquiera que éste sea, -además de estar libre de colesterol, carbohidratos y calorías -lleve el sufijo –terapia: aroma-terapia, músico-terapia, mascota-terapia, gurmeto-terapia, ilumino-terapia, delfino-terapia, acuo-terapia, riso-terapia, bailo-terapia; para des-estresarse, desintoxicarse (de cuerpo y alma) eliminando lo que el cuerpo no necesita. ¿Necesitaremos la justificación de “lo terapéutico” para gozar sin sentido, solo por pasar el tiempo? ¿Time is Money? Atrás quedan las nociones estigmatizantes para las labores de los agentes “psi” psicólogos, psiquiatras, psicopedagogos…otrora exclusivas para “locos”, ahora igualmente la top model así como el metro-sexual, hablan de cremas, spas y terapias. En todos lados se habla de psicoterapias, tutorías, consejerías, couchings; talleres para la vida y el buen morir; planes de vida y carrera; programas diagnósticos y preventivos. Todos y cada uno de ellos diseñados bajo criterios y objetivos (generales y específicos) operacionalizables en fechas, actividades, materiales, perfiles y evaluaciones terminales, para niños y jóvenes, que suponer o –aún más bien- esperar el fracaso de tal o cual programa, para “erradicar” el repertorio de conductas indeseables, es simplemente inimaginable. Al final las flamantes estadísticas proyectadas en una lisa e impecable pantalla de una sala de juntas, pretenderán conocerlo todo.

 

Además ahora se sufren los efectos del haber temido a la aplicación del regaño oportuno (Let it be!, el déjalo ser mal entendido) la llamada de atención contingente, la reprimenda, y por qué no decirlo también: al golpe con el cinto, la nalgada o la cachetada correctiva. Hoy estos se han igualmente politizado (medios) por las nociones –mal entendidas- de los “derechos” de los niños (¿Y las obligaciones?) la autoestima para todo, las discursos que consideran toda reprimenda, violencia; un aparente constructivismo que igualmente, en muchos colegios (al ser estos negocios) no se les llama la atención, o ponen límites; no se les educa, sino se psicologízan sus problemas, enviándolos al “Especialista” psicólogos y psiquiatras; para desimplicarse del problema y –muchas veces, ahí lo lamentable del asunto, también los padres; “el problema está en el cerebro” como si fuera por generación espontánea, entones Yo (colegio, padres…) no tuve nada que ver. Nadie se pregunta ¿Qué pasa y ante quienes? Vivimos en un mundo vasto de información, pero con menos criterio para reflexionar y analizar; encontrarse ahora el sentido común en alguien, es un lujo; contrariamente disponemos de más cifras, encuestas y porcentajes, que nunca; fotos y más fotos; se editan libros y libros sobre la infancia, la juventud, la adultez y vejez (ahora se le llama adultos mayores o adultos en plenitud, otro ejemplo más de cómo “secretamente” se sobrevalora la juventud en su relación directa con el consumo de las modas; la utilidad económica, la estética (¡belleza es salud!) Ideología nihilista necesaria (haciendo creer que no existe, ni opera) para cumplir el ciclo del consumo, en donde los niños y jóvenes son los “reyes” a quienes atacar con las estrategias de mercado: el barril sin fondo de los deseos infantiles, al cabo compran todo.

 

camilormz@gmail.com