Antidoping escolar

por

Camilo Ramírez Garza

“En las principales ciudades de México, incluido Monterrey, más del 40 por ciento, es decir, casi la mitad de los alumnos han visto físicamente la droga, han visto la marihuana, han visto la cocaína, han visto las drogas sintéticas… 

Juntos, sociedad y Gobierno  limpiemos México,

limpiemos México de las drogas, del crimen y de la delincuencia” [1]

 

Felipe Calderón, presidente de México

Discurso de apertura programa Limpiemos México

 

"A grandes males, grandes remedios, tenemos que buscar formas inéditas que nos permitan enfrentar ese problema”

 

José Natividad Gonzáles Paras, gobernador de Nuevo León

 

 

El día lunes 2 de julio de 2007, a un año de las dudosas elecciones que le llevaran al poder, el presidente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, quien como candidato ostentaba el slogan: “De manos limpias” con las calcomanías de unas manos blancas, inició este lunes en Monterrey, N.L. la campaña “Limpiemos México” como parte de una Estrategia Nacional de Seguridad y El Programa en Zona de Recuperación. Que consiste en tres ejes: 1) Rescatar los espacios públicos dominados por los delincuentes y criminales 2) Escuela segura, “esto incluye acciones para impulsar desde los salones una cultura de prevención del delito y promover un clima de seguridad en el entorno escolar” –declara Calderón. 3) Estrategia Nacional en el Programa Nacional Contra las Adicciones.   (Discurso presidente Calderón, 2.07.07. Monterrey, N.L. Sala de Prensa Presidencia de la Republica)

 

Posteriormente se habla en concreto de la realización de una prueba Anti-doping en las escuelas, pero siempre contando con el consentimiento de los padres. A fin de detectar y prevenir las adicciones a las drogas. La sociedad no se deja esperar, funcionarios, maestros, alumnos y padres de familia, opinan al respecto. Se inicia el debate: que si debe ser una prueba en el formato de un cuestionario o una prueba de sangre o de orina; que si solo debe aplicarse a los alumnos o a “todo mundo” –después de todo estamos en los tiempos de los discursos políticamente correctos, como lo es la democracia la transparencia-  personal desde maestros, directivos, personal administrativo, hasta de apoyo e intendencia; funcionarios de gobierno, políticos, etc., etc.

 

Algunos padres de familia declaran se trata de una buena medida, pues a veces no saben en que andan sus hijos, y con la prueba de Anti-Doping podrán darse cuenta de lo que hacen. Uno de los síntomas que parece nadie advertir: la abstracción o completa ignorancia de los padres en la vida de sus hijos, la desclocalizaicón de su función de padres, cediéndosela al estado, así como la inmensa carencia de un plan o al menos idea de educación. Y no me refiero a que exista un plan de educación en las escuelas, descrito formalmente con su justificación, objetivos generales, objetivos específicos, agentes, métodos, sujetos, instrumentos, evaluación, que de hecho operacionalmente en todo plantel existe, puesto que está escrito, forma parte de sus estatutos, de su evaluación y políticas de calidad. Sino a la carencia de la pregunta y el interés amoroso ¿Cómo deseo educar a mis hijos? ¿Deseo que el Estado y el colegio asuman la posición de autoridad? ¿La visión de los especialistas que me digan que hacer y que no hacer con mis hijos? ¿Desvincular del contexto familiar y social lo que le sucede –hace o no hace- mi hijo, reduciendo las explicaciones al funcionamiento  –por ejemplo- de su cerebro? ¿A sus genes? ¿Defecto de fábrica?

 

Tal medida –Anti-doping- se propone para la realización de una detección: ¿quién consume drogas? Y ¿cuáles? Sin por ello desplegar ni explicar un plan posterior ¿Qué se hará una vez realizada la prueba con los alumnos que den positivo? ¿Se les expulsa? ¿Se le canaliza al médico, psicólogo, psiquiatra, trabajadoras sociales, a un centro especializado…? ¿Deberán decir quien le vendió la droga para así dar con los vendedores, y entonces seguir la línea que los lleve hasta los grandes capos, los cabecillas de los cárteles? En ese sentido, ¿Se buscará que los alumnos detectados positivo en el consumo de drogas se conviertan en pistas o pseudos-detectives que “soplen” acerca de quien, cómo, cuándo, dónde y a cuánto, les han vendido las drogas?

 

Sin embargo, antes de que se lance la campaña “Anti-doping” ya en forma, los medios de comunicación y diversos organismos (SEP y la Secretaría de Seguridad Pública) insisten repetidamente en los alarmantes índices y efectos de la drogadicción en nuestro país y en particular en nuestro estado y ciudad “del conocimiento” Monterrey. No se sabe si creando las condiciones de “miedo permanente” que faciliten la recepción de tal programa,[2] pues mayores índices se reportan en obesidad o en deficiente rendimiento escolar, que los alumnos –de primaria a postgrado- están sumidos en la indiferencia, sin embargo de esos problemas no se habla. Se ofrecen diariamente a la ciudadanía diversas estadísticas sobre el consumo de droga: “El 5.4 por ciento de los estudiantes –en México y Monterrey- admitió haber consumido alguna vez algún tipo de droga” según declaraciones de la Secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota (Ojalá que no le vayan a solicitar modificar su apellido materno por considerarlo que sugiere y alienta el consumo de drogas) 32% de los estudiantes tienen amigos adictos fuera de la escuela; el 5% reconoce haber consumido alguna droga; el 38% de los padres han presenciado violencia entre alumnos dentro de la escuela (Nótese que no se les pregunta ¿Qué hicieron los padres ante eso que veían?) un 9 % conoce algún lugar cerca de la escuela donde venden drogas; 76 % de los directores han visto pandillas dentro de la escuela; 65% de los mismos, reconoce hechos violentos entre alumnos; el 28% de los directores ha visto alumnos bajo el efecto de alguna droga en la escuela; el 25% de los directores ha visto alumnos bajo el efecto de alguna droga en la escuela; un 8% ha visto a alumnos alcoholizados en la escuela.

 

Lo que aparece en cada una de estas estadísticas es “algo que se ve y se presencia” peleas, consumo, pandillas, sin hacer nada en el instante. Es la misma lógica del reportero y camarógrafo que ve algo y solo lo capta, sin hacer nada, suponiendo que el lente de su cámara no participa ni condiciona lo que supuestamente está captando en “puro”. Se ven cosas pero no se hace nada. Al igual que las pruebas anti-doping: se plantea que se realicen bajo ciertos criterios, como el permiso y consentimiento de los padres, el cuidado de la información.[3] Y ¿Qué pasará con los padres que se nieguen, que no den su consentimiento a que se les realice dicho análisis a sus hijos? ¿Habrá margen para que los padres se nieguen y tengan autoridad sobre los cuerpos de sus hijos o es el cuerpo de sus hijos un espacio más inaccesible a su influencia, un lugar que ahora controla el IFAI, el Gobierno, la SEP, la Secretaría de Salud? (Es curioso, uno de los ejes de acción de la campaña “Limpiemos México” - más adelante comentaremos sobre la noción biopolítica[4] de “Higiene” en la “limpia” social de “los cánceres”-  es el de recuperar los espacios públicos: parques y plazas, para que los ciudadanos, niños y jóvenes puedan realizar en ellos deportes, ser felices. ¿Y si la drogadicción es el único deporte que algunos saben y pueden practicar? ¿Se podría hacer una campaña de recuperar los espacios privados que se han hecho públicos: el cuerpo reducido al Bíos, los hijos, la familia, la pareja, la escuela, la relación y el lugar del maestro en la relación con sus alumnos, etc.?

 

¿Qué sucederá con aquellos que presenten positivo a algunas drogas “legales” que precisamente la escuela, al canalizar a sus alumnos con algún médico, neurólogo o psiquiatra por problemas de conducta, afectivos o de rendimiento, se les han prescrito psicofármacos que consumen regularmente para poder funcionar “bien” en la escuela o en su casa? E insisto ¿Habrá margen para negarse? ¿Habrá represalias? Como sucede con las cuotas escolares, donde la constitución dice que la educación debe ser obligatoria, laica y gratuita, y sin embargo se otorga cierta autonomía a los grupos y asociaciones de padres de familia y no solo en cuanto al manejo de recursos económicos (cobrar cuotas o no) sino en cuanto a los uniformes, contenidos de los textos, como fue el caso de los libros de primaria y secundaria, donde se hablaba de sexualidad de una forma amplia: del amor, el noviazgo, la identidad sexual, las preferencias, y ya no la sosa presentación esquemática de la fisiología de la maduración de las gónadas, los caracteres sexuales secundarios, las enfermedades de transmisión sexual.

 

Por su parte el secretario de educación en Nuevo León, Reyes Taméz Guerra, también ex funcionario federal, declaró en el mismo sentido sobnre la co-participación: "…como estamos hablando de menores de edad, también los padres de familia tienen que participar de manera activa en todo el diseño para poder llevar a la realidad una propuesta como ésta", afirmó (El Norte. 5.07.07)

 

¿Por qué la referencia a “Limpiar”?

 

“Limpiemos México” es una frase que en el campo del psicoanálisis diríamos “obsesiva”, pues vincula ciertos problemas humanos con la limpieza, esa que se realiza con escoba y recogedor en mano, añadiéndole un poco de jabón, que no es más que la separación y exclusión de lo considerado como mugre que enturbia lo social, para que pueda aparecer “Lo limpio”. Así, que desaparezca lo negativo y que salga a la luz lo positivo.[5] ¿Qué son todas estás nociones lo limpio y lo positivo, el bien y el mal? Pero en este caso no se trata de una campaña ecológica, sino pro-salud -¿Mental? ¿Social?- y de seguridad nacional. Y si no se habla de basura o mugre literalmente ¿Qué es “Eso” considerado en el horizonte de lo que ensucia, que habría que limpiar? ¿Una ideología? ¿Una religión? ¿Una moral? ¿A dónde se enviará lo “sucio”?

 

Lo último que pensaba escuchar es que la droga ensucia, mancha y enturbia a México. ¿Qué es México en última instancia sino una noción imaginaria desplegada de una  geografía? Lo mismo sucede con la metáfora de enfermedad o de patologías aplicadas a lo social, como cuando se habla de un cáncer social, político o educativo, estableciendo un paralelismo con lo biológico, como si se tratara de un cuerpo-organismo, pero no un cuerpo en sentido humano, simbólico, sino como un cuerpo reducido a sus elementos celulares básicos de tejidos, órganos y funciones; un cuerpo que está enfermo y requiere, no un analgésico (aspirina) sino una operación, una cirugía mayor. Figura que fue empleada por el presidente George W. Bush para explicar y justificar la invasión a Afganistán “Se trata de una cirugía preventiva para llevar la democracia a aquellas tierras” –declaro. A lo que un medico cirujano respondió cabalmente explicándole que en su campo de trabajo, la cirugía, no existe tal noción de operación preventiva, y que mejor habría de llamarle a las cosas por su nombre.

 

Aplicar la palabra ¡Limpiemo México!, limpiemos a  las familias, a las escuelas, a las corporaciones, a las conciencias, etc. Equivale a validar un discurso de Normalidad-Anormalidad; Sanos-Enfermos; Buenos-Malos; Promedio-Diferentes, etc. Moral o ideológico, con un sustento aparentemente objetivo, científico y limpio, o como se llama hoy, desarrollo sustentable en base a evidencia, una evidencia que se apoya en el cuerpo biológico: “Por el bien y salud del cuerpo” estrategia que ha marcado este sexenio, como lo muestran sus slogans y spots de la Secretaria de Hacienda y Crédito Publico y el SAT: “Declarar es sano, pero hacerlo a tiempo es mejor” Ahora resulta que declarar y pagar los impuestos es cuestión de salud, ¿Recomendación o amenaza?

 

 

 

El que un discurso se mantenga más allá de sus orígenes ideológicos en parte es gracias al pasaje de una visión ideológica moral, como puede ser de una religión equis al discurso de la ciencia, al que se le suponen objetividad, limpieza y bienestar, y sobre todo desarrollo tecnológico y económico. De ahí que la mayoría de productos y programas en la actualidad busquen justificarse como promotores del desarrollo de la salud y el bienestar. Como cuando se dejó de decir que la masturbación era pecado solo para declarar enseguida que es algo que afecta a la salud del cuerpo, siendo “posiblemente” un trastorno psicoafectivo, tales consideraciones no dejan de poseer implicaciones morales, religiosas, políticas y económicas particulares, ya que por ejemplo, se sabe que en México la Obesidad es un problema que “ataca” mayormente a los niños y jóvenes desde kinder a preparatoria, presentándose en índices alarmantes, sin por ello hacer una campaña que se llame “Adelgacemos México”

 

 Ciertamente no es una lógica nueva, parte de nociones religiosas: la pureza y limpieza de corazón, de espíritu, de conciencia, los escolásticos durante toda le edad media (masturbación: manus: mano, stupare: suciedad: en ese sentido, masturbación es “mano sucia” cochina que hace cochinadas, por lo que habría que ser de “manos limpias”) hablaban de la limpieza de alma, después con Descartes y la ciencia y la psiquiatría se hablará de “limpieza de mente” de limpieza psicológica, así como la referencia literal de “Acrisolar en el fuego” en la quema de pecadores y brujas, llevada a cabo por la Santa Inquicisión, ahora Congregación para la Doctrina de la Fe, que hasta antes de ser nombrado Papa, dirigía el cardenal Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XVI. Se pasó a llamar a los procesos pedagógicos para modular y controlar el cuerpo, no ya por la concupiscencia de la carne, sino por la salud integral, física y mental (Cfr. “Vigilar y Castigar” Michel Foucault, México: Siglo XXI)

 

Los Nazis también emprendieron una “limpieza” étnica, erradicando a aquellos que consideraban inferiores por diferentes, raritos, enfermizos, una amenaza para su economía etc. Planteando el surgimiento de una raza superior e ideal. Por ejemplo, quienes se detectaban –entre los alemanes- con enfermedades, como la epilepsia, síndrome Down, deformaciones congénticas, etc. Se les prohibía el tener relaciones sexuales o simplemente se les esterilizaba para que no pudieran procrear descendencia y así pasar sus “errores” a las siguientes generaciones, con lo cual se buscaba la “limpieza” del cuerpo, la limpieza de la sangre. En la actualidad ya no se habla directamente de la sangre, sino de la estructura genética del DNA, que se ofrece como el elemento exacto de identidad (disposiciones, enfermedades futuras, hasta conductas) que ya quisieran las ciencias exactas poseer. Se ofrecen, bajo diversos mecanismos, la posibilidad de la modificación (ingeniería genética) de la estructura genética para la erradicación o limpieza de los genes que producen males y enfermedades como cáncer, sida, deformaciones, alzheimer, diabetes, e incluso se ha hablado recientemente de la posibilidad de erradicar los malos recuerdos, el llamado Trastorno de Estrés Post traumático, cuando los medicamentos fallan.

 

Tales referencias de la salud aplicadas a lo social y al consumo, a la compra de un x producto, buscan pavloviamente asociarse con el “bienestar” y la “salud” de todos. ¡El problema de las drogas no es un problema de salud! Lo es solo si, se le considera en el estricto sentido absoluto de que “daña” el cerebro o el cuerpo, y ciertamente lo mismo para todo lo considerado humano, pues lo humano es del orden de lo artificial.

 

Tales pretensiones biotecnológicas no hacen más que enfatizar la actualización en cada persona, de cierta noción de perfección (eugenesia) libre de impurezas. Que no hacen más que recordar las obras de futuristas –que adelantadas a su tiempo- nos planteaban sociedad reguladas biotecnológicamente, “limpias de todo mal”: Un mundo feliz (1932) Aldous Huxley; películas como,  La naranja mecánica (A Clockwork Orange, Reino Unido, 1971) de Stanley Kubrick; “El reporte de la minoría” (Minority Report, EUA, 2002) basada en un relato de Philip K. Dick El informe de la minoría (The Minority Report, 1956; “La isla” (The Island, EUA, 2005); “La memoria de los muertos” (The final Cut, Canada-Alemania, 2004); A Scanner Darkly, EUA 2006. El título de esta última película traducido al portugués es “Violação de Privacidade” Violación a la privacidad, Breaking of Privacy, pasa al inglés. Mientras que en España se tradujo como “La memoria de los muertos” en este caso a los recuerdos de todo una vida. Así, es solamente este título –Violación a la privacidad-  el que hace justicia a lo expuesto en la película, reflejando sus características esenciales: algo como la muerte y las memorias que se guardan han pasado de lo privado al escenario de lo público.

 

No olvidemos que desde el sexenio pasado en el clima de la transparencia y el ajuste de cuentas, de la creación del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI) se ha estado debatiendo sobre la apertura de los expedientes médicos, no solamente de los ciudadanos en general, sino de los funcionarios y políticos en particular. Iniciativa que se genera a partir de ciertas declaraciones y medidas del presidente Vicente Fox, que ocasionaron en cierto ámbito suponérsele cierta “falta de cordura” (“En duda la salud presidencial” Revista PROCESO, 26 de junio 2005, No. 1495, pp.12-17) incluso con declaraciones de parte de supuestos “especialistas”, como es el caso de Armando Barriguete Castellón, quien se presenta como psiquiatra y psicoanalista, declara: “a diferencia del político común, que dice mentiras sabiendo que con ello sacará ventaja, el presidente Fox no es un mentiroso ni tampoco un hombre mal intencionado. Su problema es que cree que con decir las cosas éstas ya resultan reales, confunde el deseo de hacer con el hacerlo. Tiene una falla en el juicio de realidad” (Op. Cit. p.15)

 

Lo que está en el centro de estas iniciativas es la regulación biopolítica de todo el campo social y sus instituciones, a través de mecanismos aparentemente higiénicos y “científicos” instrumentados en conjunto por diversas secretarías. ¿Cuándo se habría pesado que la Secretaría de Salud trabajaría en conjunto con la Secretaría de Educación Pública, no solamente en campañas preventivas de epidemias, sino para mejorar la conducta en clases, por no decir, educar a padres e hijos, decirles que hacer a partir de una resultado de una prueba de un fluido corporal?

 

Además, dadas las formas de proceder se debería de reformular el nombre de Secretarías, puesto que Secretaría tiene que ver con secreto, sigilo. Tal parece que se considera la secretaría en relación con lo que secreta, es decir, con la segregación de sustancias por ciertas glándulas. Una vez más las nociones reduccionistas descartan la subjetividad, aquello que se produce por la mirada y la interacción entre sujetos, la historia, el arte…surgiendo las  nuevas subjetividades: esas que surgen y se producen desde el cuerpo como organismo y ya no como cuerpo del lenguaje y lo simbólico; que hacen de lo social un escenario simbólico (algo que se quiere mostrar y solamente por la vía del acto o del síntoma cifrado en el cuerpo, se muestra y transmite, a la espera de un desciframiento e interpretación y no a una re-codificación a sus elementos genéticos y cerebrales del por qué alguien hace tal o cual cosa?[6] – junto con medios e instituciones- que buscan regular al sujeto por el consumo de productos “limpios” que los des-intoxiquen y hagan seres más perfectos (ver la Isla, EUA, 2005) ¿Llegará el día en el que la única visita se tenga que hacer al médico-ingeniero-genetista? ¿Llegaremos a vivir en mundos infernalmente felices, limpios, libres de todas “impurezas” (homosexualidad, crimines, abortos, errores, dificultades, robos, guerras, enfermedades, muerte, envejecimiento, pobreza, ignorancia, fealdad, adicciones, deformaciones, desigualdades sociales…?

 

Lo ultimo que se comentó el día de hoy 5 julio por la noche por radio Imagen, fueron unas declaraciones de la secretaria federal de educación, Josefina Vázquez Mota, al ser interrogada por reporteros respecto de si las medidas de la prueba de anti-doping no dañarían emocionalmente a los alumnos, a lo que respondió que éstas serían tomadas con mucho cuidado y con el consentimiento de sus padres, y de ninguna manera violando ninguno de sus derechos humanos.

 

Por otra parte:

 

¿Nadie se interroga sobre el placer que produce la droga?

 

 

camilormz@gmail.com



Discurso de Apertura deL Plan “Limpiemos México” arrancado el 2 Julio 2007 desde Monterrey, Nuevo León. El discurso integro puede consultarse en la página de la presidencia de la republica, en la sala de prensa: http://www.presidencia.gob.mx/prensa/?contenido=30839

 

[2] Es la misma lógica de la estrategia “del miedo ante el ataque inminente” empleada por EUA para que se aprobara en octubre de 2001 de forma express la iniciativa The Uniting and Strengthening America by Providing Appropriate Tools Required to Intercept and Obstruct Terrorism Act of 2001, mejor conocida como USA PATRIOT Act como parte de una campaña para fortalecer la seguridad nacional norteamericana, vía la supresión de algunas garantías individuales, como la privacidad en correos electrónicos, llamadas telefónicas, registros médicos y financieros.  Incluso hoy mismo en la pagina de la Casa Blanca se puede leer acerca de un miedo permanente: President Bush's top priority is the safety and security of the American people. Though America and its allies are safer since 9/11, we are not yet safe. We have important challenges ahead as we wage a long-term battle not just against terrorists, but against the ideology that supports their agenda” El patriot Act otorga la potestad a las agencias de investigación (FBI, CIA, Secret Service) de realizar espionaje y llamar a interrogatorio aparentemente a cualquiera. La lógica es, si quieres que se eleve la seguridad contra un ataque terrorista en tu casa, estado y país, tenemos que partir de no confiar en nadie e investigar a todos. Lo que sucede en la campaña “Limpiando México” sería similar, las adicciones nos rebasan –por no decir el narcotráfico- limpiemos, dirigiendo la atención a uno de los problemas que tenemos. La distancia de instrumentar una campaña de “higiene social” al de la de discriminación es una distancia tan sutil.

[3] Al inicio se ha comentado o sugerido que se trataría de pruebas fisiológicas (sangre u orina) y posteriormente la de la aplicación de un cuestionario.

[4] Esta noción biopolítica insiste en ver el panorama social y humano reduciéndolo a sus elementos biológicos: celulares, genéticos, cerebrales. No solo en sus formas del lenguaje: alusiones metafóricas. Como el reciente comercial de la PGR donde se habla de un cáncer que tenemos que erradicar. El cáncer es un exceso de vida: las células se reproducen sin cesar, dando lugar al tumor. ¿Es acaso el consumo de droga la única forma para algunos individuos de sentir intensamente la vida, la posibilidad de comprar un poco de placer, del que no encuentran en otros lados, de lanzarse al absoluto de una muerte porque la vida poco sentido tiene?

[5] Como se ha declarado, el ser humano es el único a quien defecar representa un problema, en su vinculo con la higiene así como con lo simbólico de las heces fecales: surgir con todo su hedor desde el interior del cuerpo, ser símbolo de lo podrido y apestoso del interior (afectos, pensamientos, actos)

[6] Como el caso del secuestro y ejecución del niño Fernandito, siempre la tendencia es a psicopatologizar el asunto derivando su explicación al campo del cuerpo. Y no solamente en el mundo criminal sino también en el educativo y del arte. El día de hoy, jueves 5 de julio el Museo de Arte Contemporáneo (MARCO) en Monterrey, ha lanzado la publicidad de sus cursos de verano, mismos que divide y agrupa por sentidos: olfato, vista, gusto, tacto oído, para encaminar a los niños en la educación en la apreciación del arte.