Dificultades para amar

por

Camilo Ramírez Garza

 

¿Me quiere o no me quiere? ¿Si le digo lo que siento, me corresponderá? ¿Cuándo me dice que me quiere lo dice en serio? ¿Cuánto estaremos juntos? ¿Me amas? ¿Cuánto? ¿Por qué? ¿Desde cuándo?... ¿Quiero casarme? ¡No eres tú, soy yo! ¡Tal vez necesitas a otra persona! ¡…la verdad es que no te merezco! ¡Tu necesitas una mujer/hombre mejor que yo!... ¡No hagas las cosas más complicadas!..¡La verdad es que no sabes lo que quieres! ¡No me hagas caso! ¡Me asfixias!....etc. etc. etc.

Vivir el amor en estos tiempos en donde el mercado va tejiendo nuevas subjetividades (inmediatez, no batalles, no sufras, ¡Goza todo el tiempo! Satisfacción inmediata, garantizada, etc.)  Nuevas formas de entrar en relación con los demás, se ha vuelto algo no digamos complicado –pues siempre lo ha sido- sino incluso, obsoleto. Hablar y vivir el amor en estos tiempos pareciese una cuestión muy ñoña, arcaica, obsoleta, de otros tiempos. Ante la idea de la declinación de las figuras de autoridad, como las instituciones que otrora organizaran la vida (escuela, padres, maestros, noviazgo, matrimonio, etc.) el amor sufre de ausencia de bordes (limites) que lo definan. Se tienen relaciones, pero no se sabe si se está en un noviazgo, en una relación casual sexual o un simple free. Que de simple no tiene nada, es más complicado que el noviazgo “convencional”, que inicia con la clásica pregunta ¿Quieres ser mi novia? Al ser aparentemente “free” (libre) de compromisos, donde no se le puede exigir y reclamar al otro nada, pues no hay “ataduras”, se está más atado y preso de tener que aparentar-mostrarse-ser libre (¿Por qué me reclamas de que no te hablé o con quien salgo si tu y yo no somos nada?) no solo de una relación que se resiste a definirse, sino de perder los referentes propios, eso que se organiza a partir de saber la respuesta a las preguntas ¿Quién soy para ti? Misma que rebota en un desciframiento de ¿Quién soy? ¿Quién eres para mí?

Si no somos nada, si no soy nada para ti, entonces también se pierden referentes propios. Por más excitante que pueda ser una relación meramente sexual, en donde la ilusión es que, solo se trata de sexo puro, libre, sin ataduras, ni compromisos, ni papeles matrimoniales, niños gorrosos, familia política, etc. etc. Ello no implica que alguien no se reconozca en esos roles que la cultura ofrece (padre, madre, hijos, etc.) y desee emprender otros estilos de vida, digamos no convencionales. Pero esa es otra cuestión que implica decisión por otras formas de vida, cosa diferente a estar intentando todo el tiempo deshacerse de “lo convencional”, tratando de hacer siempre lo opuesto, queriendo huir de no se que nociones que se suponen en dichos estilos de vida, ¡tener que ser libre! Que terminan por no asumir lo que de ese estilo de vida, les encanta y llama la atención: ser novia o novio de alguien, querer ser exclusivo(a) de alguien, aventurarse a amar, con el riesgo que implica ilusionarse por el otro…en vez de eso, la apatía extrema al grado de decir que el amor no existe, que todo es una falsedad, que la vida apesta, es horrible, bla bla bla,…a fin de aparecer como desencantados pesimistas que solo gustan de cosas casuales, finitas, que ya están dadas al fracaso desde el inicio, para así, si termina mal se tiene la ilusión de no haber perdido nada, pues no había ilusión desde un principio, sino ganado (¿Ganado? ¿Pero que cosa se ganó?)  Aunque al mismo tiempo, en silencio secretamente, lejos de la prisión de tener que aparecer siempre “¡libre!” se saben deseosos/as por amar y ser amados/as, pero el temor inhibe, ancla al pasado jodiendo el presente…. ¿Soluciones?

camilormz@gmail.com