La superficie aguda del chiste

Por
Camilo Ramírez Garza

“El gran secreto del psicoanálisis es 
que no hay psicogénesis”
Jacques Lacan.

Seminario 3 Las psicosis, p-17 Buenos Aires. Ed. Paidós.

 

Algo que bien saben un comediante, un psicoanalista, como un escritor, poeta, un músico y un loco, quizás hasta un abogado, es que con las palabras se juegan diversos juegos: es posible hacer malabares, laberintos, castillos, fundar un estado, driblar o hacer funcionar la ley; afectarse y desafectarse de la vida; acercarse o tomar distancia, etc. Por ello las palabras de Lacan sobre el “gran secreto del psicoanálisis…no hay psicogénesis” nos plantean cortes, es decir, intervenciones en diversos momentos (cortes significantes) que produzcan efectos, similares a los de una reedición de puntuación de un texto, ¡La materia prima!

El saber hacer de la intervención psicoanalítica y así como de la comedia es ubicar un punto justo y breve, agudo, con un timing, pero no el timing norteamericano, que ubica al paciente como en un “proceso y un desarrollo” de búsqueda, y que el analista “poco a poco” lo va llevando hasta que ya casi cerca de “la verdad” le dice algo, lo cual sería lo más anti-psicoanalítico que existe. No, por el contrario, el timing en la comedia está más relacionado –y ahí su aporte- con la intervención psicoanalítica lacaniana, justo ahí en donde se advierte que al torcer el discurso aparece algo en su superficie, algo que ya estaba ahí: la articulación de lo Inconsciente.

Justo en esa brevedad que cita Freud del Hamlet de Shakespeare en El Chiste y su relación con lo Inconsciente:


“Puesto que la brevedad es el alma del gracioso ingenio y la prolijidad su cuerpo y ornato externo, seré breve” (Citado en Freud, S. El Chiste y su relación con lo Inconsciente, p. 15. Buenos Aires: Amorrortu)


Se pueda desplegar y advertir, eso que “no se sabe que se dice cuando se habla” pero que está de igual forma operante. Como aquella paciente que se quejaba insistentemente buscando una respuesta a la pregunta: “¿Yo no sé por qué me mantengo ahí?” –haciendo alusión sobre el por qué seguía casada con su esposo, con lo que venía una unión (económica y de educación de sus hijos) muy estrecha a su familia política. Al responderle: “Se mantiene ahí, porque se mantiene de ahí”…


Entonces, la resonancia del sentido no solo cambiaba, sino en su cambio hace advertir un “secreto a voces”: el origen humilde y sencillo de ella, del que precisamente salió huyendo para casarse con un hombre rico. En algún otro momento, exclamó que su matrimonio había sido un negocio. Cosa que era igualmente insistente con su queja de “no tener tiempo para descansar y divertirse” “¡Me siento como trabajadora en mi propia casa!” Negocio=negación del ocio. Su lugar en esa casa inició por un contrato-laboral-matrimonial.
Lo mismo ocurre en la comedia, en donde se toma una frase para introducirla junto a otra para que esta tome otro sentido. 
El pasado octubre 2009, participé del 1er Congreso Internacional de Violencia en las Escuelas, en Buenos Aires, Argentina. Al terminar una charla y mesa redonda sobre “Bullying” el camarógrafo que cubría el congreso me comentó una anécdota, pues habíamos estado discutiendo un planteamiento que hice, respecto a que el humor es una vía para de-afectarse de los insultos que recibimos, y que enojan, una vía de tomar conciencia de lo frágil de la imagen ideal que cada cual intenta proteger y cuidar, etc. 
Su chiste fue más o menos así: “Había en un pueblo un señor que le decían “cara de culo” cada vez que lo veían. Un día Don “Cara de culo” ya harto amenazó con matar a quien le volviera a decir aquel sobre-nombre. Entonces un cercano e insistente conocido al verlo degustar su mate, fuera de su casa, le dijo: “Don…con que haciéndose un enema.” 

Similar a lo referido por Lacan sobre un rey que prohibió que lo insultaran, quien lo hiciera sería decapitado. Esa noche, todos soñaron que les cortaban la cabeza.

 

Artículo publicado en El Psitio www.elpsitio.com.ar en la columna: "Comedia y Psicoanálisis" 2 marzo 2010