Sobre el bullyig: ¿El único amor posible?

 

 por

Camilo Ramírez Garza

 

 

Ya en otro artículo (“Sobre el llamado Bullying, ¿A quién se pega cuando se pega? El Porvenir/Cultural 25/07/07) abordamos algunas referencias en torno a la agresividad, componente inherente de toda pulsión humana, diferenciándola de la sola tipificación de violencia; llamando la atención en el hecho de que el amor y el odio son dos caras de la misma moneda. “Del odio al amor solamente hay un paso” reza la sabiduría popular.

 

Esa noción que recientemente se ha introducido con la palabra en lengua inglesa Bullying y los angilisismos buleado, buleador, etc. para dar cuenta de algo que sucede en el ámbito escolar y que tiene que ver con los golpes y las burlas a alguien, ahí donde otrora “el cabul” “el choteo” “la carrilla” “el carro” dibujaran una realidad diferente. Al ser una generalización –el bullying- que homologa cuanta agresión suceda en la escuela, no contempla la singularidad de cada situación, es decir, ¿A qué le pega alguien cuando pega a otro? Pues se trata de un acto singular. No todo el mundo “ve” y “le pega” a lo mismo. Las preguntas se responden de manera singular. En ese sentido ambos, tanto el que pega como el que es pegado, poseen un vínculo especular, en donde el otro es mi reverso, sea como manifestación o materialización de la agresión o como polo pasivo en donde se “ve” que algo se porta, pero justamente ahí donde se pone algo por la mirada de quien mira, el terreno de “lo no visible”. En ese sentido, quien golpea mantiene un lazo con “eso” que ve del otro, haciéndole mirada, y que busca atacar; “¿Te haz dado cuenta de cómo me mira ?… Me mira como diciéndome…” Las interpretaciones se multiplican al por mayor, cada quien debe reconocerse en “eso” que le hace mirada (que odia-ama) y le implica un acto de ataque, de golpe o de burla a “eso” del otro que me concierne (“Solo lo semejante conoce a lo semejante” dice Aristóteles) y que por lo tanto es compartido. Lo más extraño y lejano, es al mismo tiempo lo más propio. “Donde ello era Yo debo devenir” –ha dicho Freud. En ese sentido por ejemplo, aquel que dice cosas a la fealdad, defectos, incapacidades de otro, de igual forma participa de “eso” que ataca (ama-odia) en el otro, también se siente marcado por eso que supone en el otro, su fealdad e ignorancia, ser looser, etc., ya que se recibe el propio mensaje pero de manera inversa, -a planteado Jacques Lacan. Como lo ha propuesto la sabiduría popular en nuestra lengua: “El león cree que todos son de su condición”

 

Si decíamos que el amor y el odio son dos caras de la misma moneda, entonces preguntamos ¿Es el bullying el único amor posible en la escuela? Incluso yendo más allá, ¿Son aquellos golpes que un esposo u esposa dirige a su cónyuge, la única pasión (afecto) que le puede otorgar? ¿A qué se pega cuando se pega? ¿Qué se mata cuando se mata? Interrogantes que apuntan hacia la búsqueda del sentido del golpe, del insulto, del ataque al otro, (¿Por qué el otro me es molestamente peligroso? que no es más que otra forma de vincularse con lo “aberrante” no reconocido de sí mismo: algo veo en ti que me mira y me señala, por eso debe de desfallecer, acabarse, morir.

 

Si por otro lado, la noción del bullying es inscrita en la de la victimología de los cuentos estrechos donde solo existen “buenos” y “malos”, los derechos humanos, “la victima y su verdugo”, historias simples y huecas donde parece ser más el desfogue condenatorio su objetivo, entonces no estaremos advirtiendo su sentido, es decir, su anudamiento, el lazo entre quines ahí convergen y se implican: quien da algo y recibe igualmente algo ante las miradas de quines solo cuantifican los datos, delimitan, depuran y correlacionan variables, a fin de pretender hacerlas desaparecer “oportunamente” mediante una actividad preventiva, por demás patética, que en primera instancia da risa a quines ahí conviven bajo esos formatos: golpes al cuerpo como registro en lo Real de ese otro, especular, como una cierta insignia con un dejo de nostalgia que se resiste a olvidar a ese gran Otro, rememorándolo por otras vías (cuerpo) demandándole que finalmente haga algo.

 

camilormz@gmail.com