Amor y ciencificción

por

Camilo Ramírez Garza

 

 

“Cuando se está con quien se ama

se piensa en otra cosa y

cuando se está en su ausencia

se piensa sólo en su presencia”

Erick Váquez.

 

 

Al nombrar “ciencia ficción” se acostumbra remitirse al mundo de lo fantástico, donde el cablerío saliendo de las más sofisticadas máquinas y demás artefactos tecnológicos hacen cobrar vida a cyborgs; quizás también haya quien se acuerde de una novela, un relato o una fábula, un chiste…ni importa el tiempo o cultura o si posee tecnología, basta con ser una narración salida de quien sabe donde de la pluma del escritor. Por otro lado también se suele ubicar peyorativamente a la ciencia ficción del lado de lo subjetivo, considerándola como falsa, en contraposición a la ciencia, con su aparentemente método “de cabeza fría” y objetividad absoluta, depurada de toda intensión de falsedad, como si el científico no tuviera deseo.  Como si la ciencia, esa considerada dura en su método de investigación y sus resultados, no fuera una ficción más que posibilita crear ciertas ilusiones y mitos necesarios para “entrar en la realidad”. Por ejemplo, las novelas y programas de viajes al espacio dieron la pauta sobre diseñar los cohetes y naves espaciales.

 

Los humanos para poder experimentar la realidad debemos crearla, ficcionalizarla, fantasearla. Habiendo perdido todo referente y regulación instintiva, en donde la información contenida en cada célula dicta el qué y cómo hacer y en qué circunstancias, los humanos nos vemos desprotegidos, pero no del todo, pues hemos creado lenguaje con el cual crear el mundo, la intersubjetividad; hay un vínculo estrecho entre el amor y el lenguaje, y el cómo éstos afectan y crean el cuerpo humano: cuerpo libidinal, cuerpo amoroso, cuerpo erótico….

 

Diversos casos. Dicen que un enamorado observa a la bella y encantadora dama de su amor, posa su mirada sobre sus labios, ojos, todo su cuerpo es un ensalmo de intenso amor, casi la desnuda con la mirada…pero entonces la bella dama habla, su voz no concuerda con la imagen, se distorsiona, todo se desquebraja, nada permanece de lo que había antes de escucharla, ¿A dónde se ha ido el amor, ese exquisito brillo que le acariciaba la piel y que parecía tan real y tangible?

Al Gore, ex vicepresidente norteamericano en su película “Una verdad incómoda” (EUA; 2006), que versó sobre calentamiento global, para explicar más cabalmente utiliza la referencia a una caricatura. ¿Será que la misma ciencia no puede sostenerse en su método y explicación sin los símiles, figuras, metáforas…todos esos artefactos ficticios del “como si”? Sigmund Freud (1905) ante las insistentes dudas de una jovencita, resolvió hablar abiertamente sobre la sexualidad, diciendo “Un chat est un chat” (“Un gato es un gato”) que tiene el sentido del dicho compartido para nosotros de “Al pan, pan y al vino, vino”. ¿Será que la sexualidad humana, al perder toda regulación instintiva, también padece los avatares y laberínticas problemáticas de tener que ser fantaseada para poder construirse, mediante las ficciones que aportan tanto la biología como las diversas artes? ¿Será que la realidad humana y el amor, requieren siempre de un soporte de ficción para poder surgir, de un fraude, de una apariencia?...estos y otras cuestiones se abordan en el No1 de la la revista ARTEFACTO: “La ciencia-ficción del amor…de transferencia” a presentarse el día de mañana, jueves 18 de junio en la biblioteca central “Fray Servando Teresa de Mier” a las 18:30 hrs. ¡Los esperamos!

 

camilormz@gmail.com

 

*Articulo publicado en El Porvenir/Cultural, p.3 (17.06.2009)