¿Qué es ser hombre? ¿Qué es ser mujer?

por

Camilo Ramírez Garza

 

En el terreno de lo humano no existe lo natural, somos artificiales. Por lo tanto nuestra vida también lo es. Desde su surgimiento y constitución, la cultura humana, lleva la marca de la negación de la naturaleza, “Vamos viviendo la muerte a la vez que muriendo la vida” (Heidegger) Nos hemos resistido a solo conformarnos con lo que la madre “naturaleza” otorga, humanización y hominización, procesos ininterrumpidos: al crear y transformar el entorno, renunciamos a ser meros testigos que contemplan su contexto, nos hemos transformado. Toda herramienta surge desde una imposibilidad para suscitar una posibilidad: el lenguaje, por lo tanto la memoria, la rueda, el control del fuego, el conocimiento, hasta los artefactos más sofisticados jamás creados, surgen de delirios: ideas geniales que con su razón, no solo transforman, sino crean nuevas formas, ahí justamente donde no había nada, un vacío, una falla, la falta. Dejamos de ser seres programados biológicamente, con instintos, para ser seres pulsional, donde el placer trastoca la necesidad. Los animales no asesinan, no padecen obesidad, no son crueles, no envidian, por lo tanto no desean, no sueñan, no tienen miedo a la muerte.

 

La natura otorga género, macho-hembra, sexo (partido) la cultura, identidad, roles, hombre mujer, heterosexualidad, homosexualidad, transgénero, etc. Freud, precisamente para desvincular lo humano del absurdo de lo natural, como algo ya dado, intenta explicar la intersubjetividad humana, abordándola desde lo masculino-femenino, afinándolo posteriormente como lo activo-pasivo presente ya sin importar si se es hombre o mujer, creando una noción vincular como “El complejo de Edipo”, donde se relacionan, no sujetos papá, mamá, sino funciones, e hijos; pero el peligro es pensar que se habla de personas, de familia nuclear, cuando es una estructura que se ha ido modificando a lo largo y ancho de la historia: familias de padres divorciados (¡Recordamos como eran tratados los hijos de padres divorciados, aquellos que rompían el silencio?, los trataban peor que infestados) de un solo papá o mamá, sin padres, y hoy familias a cargo de parejas del mismo sexo, etc.

 

¿Qué pensaría Ud. si le dijera que dentro de unos pocos años quizás estaremos debatiendo la cuestión si un robot es humano o no, si puede ser reconocido jurídicamente, incluso adoptar hijos; pues posee ya no solo circuitos y partes inorgánicas, sino orgánicas? Con lo cual se tendría que abrir debate sobre: ¿Qué es, en última instancia, lo humano? Pues si decíamos que somos artificiales, ¡claro! poseemos un cuerpo biológico, pero incluso éste, se transforma por rasgos y elementos que otorga el contexto cultural donde habitemos, por el lenguaje y la imagen, constituyendo la singularidad. Por lo tanto no hay humanos naturales, no somos una especie, en tanto que el humano es ya de por si una negación-trastocamiento de lo natural, surge del lenguaje, la falla, lo atraviesa el deseo; entonces dicho humanoide, más bien mostraría un rasgo fundamental compartido entre los humanos, y con los humanoides: el carácter de artificio. A pesar de que se desee hablar de lugares comunes como “dignidad humana” “dignidad de la persona” lo cierto es que algo ha cambiado y ha hecho tambalear las nociones que se pensaban estables, ¿Qué acaso no es esa la historia de la humanidad?

 

Argumentar contra uniones homosexuales por referencia a una supuesta naturaleza humana “pura”, es igualmente absurdo que cuando se cita etimología de “matrimonio” Me hace recordar cuando le espetaron a Freud, que la histeria no existía en varones, porque “histeria” proviene del gr. hysteron, útero. Otros argumentos es suponer una serie de trastornos y confusión  -¡Quien sabe que cosas les sucederían!- a los hijos de dichas parejas, “¡Se está dejando de lado el derecho de los niños y niñas!” –expresó un sacerdote durante el programa Cambios (3.01.09) más prejuicio que otra cosa. ¿Qué derecho? ¿Será que es un delito, o como dicen, una aberración, cuando el mismo ministro, en su vocación, realiza una cosa igualmente “antinatural” como lo es el celibato sacerdotal? No será más bien que los humanos, somos para la naturaleza, una aberración en sí, una falla.

 

 

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