El método psicoanalítico: divagar para encontrar

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Camilo Ramírez Garza*

psicoanalista

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"Diga, pues, todo cuanto se le pase por la  mente.

Compórtese como lo haría, por ejemplo un viajero, sentado en el tren

del lado de la ventanilla que describiera para su vecino del pasillo

como cambia el paisaje a su vista"[1] 

Sigmund Freud

.

“…lo comprensible es un término fugitivo, insabible, es sorprendente que nunca sea calibrado como una lección primordial, una formulación obligada a la entrada de la clínica. Comiencen por creer que no comprenden. Partan de la idea del malentendido

fundamental. Esta es una disposición primera, sin la cual no existe verdaderamente ninguna razón para que no comprendan todo y cualquier cosa”[2]

Jacques Lacan

 

I’m gonna take it slow…ow oo..ow

Im not gonna rush to stroll, so she can get a…”

Snoop Dog, Sensual Seduction

 

 Metáfora del tren: asociación libre

Experiencia: sorpresa y riesgo

Encuentro con la “Asociación libre”: plagado de humor (fracaso, sorpresas)

¡Quédese quieto! ¡No hable! ¡No me toque!”

Síntomas>Sueños>Chistes: escrituras, muñecas matriuskas.

Psicoanálisis: “Hacer un omelet”, testimonio-testículos.

 

Para alguien como Freud, quién padecía una fobia a viajar en tren, plantear el método psicoanalítico de la asociación libre, mediante una metáfora del viaje en tren –que después se convertirá en “regla fundamental” - es ya decir mucho. Pues, durante un psicoanálisis, no solo se trataría de un viajero plácidamente sentado en el siempre deseado lado de la ventana, disfrutando del paisaje, contando a su desafortunado compañero, que va en el pasillo, lo que va viendo durante el trayecto.[3] Sino alguien a quien, el viaje en sí –tanto su imaginación, como su realización- le representa ya de por sí, un constante riesgo, un sufrimiento, por no estar a una distancia “segura” de su objeto fóbico, permitiendo un cierto grado de evitación, sino que ¡Viaja montado en él! Va dentro de la experiencia que lo suscita. En ese sentido, la metáfora del viaje en tren logra transmitir algunas de las experiencias durante un psicoanálisis: por un lado, quien se analiza no sabe a priori las ocurrencias qué aparecerán durante su “viaje”, como sus consecuencias posterioreres (nachträglich ulterior, posteriormente, resignificación) de ahí su carácter de sorpresa. Y en relación a eso, por otro lado, el riesgo, el atravesar el peligro. “Cuando hablo tengo miedo de lo que pueda salir” –expresó alguien en una ocasión.[4]

 

En una carta al pastor Oskar Pfister –“su hombre de Dios”- como le llamaba, Freud advierte de la peligrosidad de conducirse al contrario, de manera “excesivamente correcta” y segura durante un psicoanálisis. Cosa que aplica para el analizante como para el psicoanalista:

 

“En mi opinión, pues, el análisis sufre del mal hereditario de…la virtud; es obra de un hombre excesivamente correcto, que en consecuencia se cree demasiado obligado a la discreción. Pero estas cosas psicoanalíticas sólo resultan comprensibles si están completas y con todos los detalles, de la misma forma que el propio análisis no funciona si el paciente no desciende desde las abstracciones sustitutorias hasta los pequeños detalles (¡Pues el chiste está en los detalles!)[5] El resultado es que la descripción es incompatible con una buena exposición de un análisis; es preciso de no tener escrúpulos, exponerse, jugársela, traicionarse, conducirse como un artista que compra los colores con el dinero para la casa y quema los muebles para que su modelo pueda calentarse. Sin alguna de esas acciones criminales, no puede lograrse nada adecuadamente”[6]

 

En otro momento, justo siguiendo con la traición a sí mismo, jugándosela, “…exhorta a los enfermos a que se dejen ir en sus comunicaciones <<como harían en una conversación en que se hablase de bueyes perdidos>>. (¡¡¡¡¡Hay que hablar a lo buey!!!! o como expresión “Hablar a tontas y a locas”) Antes de exhortarlos a que relaten en detalle su historial clínico, les recomienda participarle todo cuanto les pase por la cabeza, aunque les parezca que no es importante, o que no viene al caso, o que es disparatado; por el contrario, les pide con particular énfasis que no excluyan de la comunicación, pensamiento u ocurrencia algunos, por más que los avergüence o les resulte penoso hacerlo.”[7]

 

¿Cómo se encontró Freud con dicho método -bastante absurdo por cierto, hay que decirlo- de hablar sin (protegerse) importar lo que se piense, juzgué, sienta vergüenza, etc. es decir, pretendiendo cancelar cierto a priori (lógica, moral, éticas esperadas/normalizantes)? Dicho hallazgo clínico - el encuentro con la asociación libre- pero no tan libre después de todo, está plagado de humor: surgió justo en el momento en que una de sus pacientes (Señora Emmy von N.) le pidió a Freud que se callara:

 

¡Quédese quieto! ¡No hable! ¡No me toque!”[8]

 

Así como de dificultades: “Mi arte interpretativo estaba embotado ese día; la dejé seguir hablando y de pronto recordó que…”[9]

 

Recordemos además otro elemento cómico en todo esto: ¡La asociación libre surge de un fracaso de Freud como hipnotizador! Cosa que él mismo reconoció. Además de, por supuesto, la más importante y oficial “razón”: que la hipnosis pasa por peripecias sugestivas en la relación con el paciente (Está en vías de descubrir la transferencia, las resistencias) deja fuera las resistencias que son la fuerza, antes represora que primero desala y después impide el “retorno”[10] la inscripción en el discurso consciente, de aquello peligroso, y que la Asociación Libre si permite advertir e investigar.

 

De dicha experiencia –pasar de la hipnosis a la asociación libre- Freud describe sobre una de sus pacientes: “…se apacigua, más clara mentalmente, y aún sin inquisición hipnótica halla las razones de su desazón del momento. Además, la conversación que sostiene conmigo mientras le aplican los masajes no es un despropósito, como pudiera parecer; más bien incluye la reproducción, bastante completa, de los recuerdos e impresiones nuevas que han influido sobre ella desde nuestra última plática, y a menudo, desemboca, de una manera enteramente inesperada, en reminiscencias patógenas que ella apalabra sin que se lo pidan. Es como si se hubiera apoderado de mi procedimiento y aprovechara la conversación en apariencia laxa y guiada por el azar…[11] Su respuesta, bastante frecuente, fue que no lo sabe. Le doy plazo hasta mañana para recordarlo. Y hete aquí que me dice, con expresión de descontento, que no debo estarle preguntando siempre de dónde viene esto y estotro, sino dejarla contar lo que tiene para decirme. Yo convengo en ello, y ella prosigue sin preámbulos [12]

 

El método psicoanalítico surgió tanto de un fracaso de Freud como hipnotizador, como de una orden que le fue dada por una paciente, mientras éste intentaba e intentaba dar con el método adecuado [13] es la paciente la que le muestra el camino[14] –como será siempre durante la cura analítica: “El sujeto sabe, pero no sabe que sabe” dice Freud. En cierta forma, todo analista, haciendo nada[15] (“manteniendo el juicio aparejado[16]) es como encuentra el camino del tratamiento. Siguiendo las ocurrencias de su paciente, pudo advertir que la secuencia,[17] aparentemente azarosa y sin sentido, de una idea a otra, poseía un vínculo.

 

“…en el caso de las representaciones (o imágenes) emergentes aparecen unidas por los lazos de la llamada “asociación superficial” es decir, por consonancia, ambigüedad de las palabras, coincidencia en el tiempo sin relación interna de sentido, todas las asociaciones que nos permitimos en el chiste y en el juego de palabras. Esta caracterización conviene a los enlaces de pensamiento que nos llevan desde los elementos del contenido del sueño hasta los pensamientos intermedios, y desde estos hasta los genuinos pensamientos oníricos” (Freud, 1900) [18]

 

Dicho vínculo no solo sorprende al analizante, sino también al analista -hay que notarlo- pues a priori no es posible saber qué se dirá, ni mucho menos con que se toparan, ambos. En “el caso Dora”[19], por ejemplo se pasó de la imagen del sueño, alhajero (Schmuckkästchen) a la de -por la asociación del sueño- alhajas (Schmuck) así como a la de cajita (Kästchen). Forma coloquial de nombrar a los genitales femeninos (box,πύξις) [20] En el caso del hombre de las ratas, los síntomas del paciente guardaban relación cifrada: Jugador (Spielratte), casarse (hieraten) y “cuotas” (raten) “Las palabras son la materia misma de los síntomas, la trama constituye la vida y el tormento de los seres humanos”[21] Y que no decir del “Caso Schreber donde a Freud logra traducir ciertos elementos de la lengua primordial” en las descripciones del doctor Schreber.[22]

 

"En efecto, en la técnica del psicoanálisis vale como regla que una conexión interna, pero todavía oculta, se da a conocer por la contigüidad, por la vecindad temporal de las ocurrencias, exactamente como en la escritura de una a y una b puestas una al lado de la otra significan que han querido formarse con ellas la sílaba ab"[23] (Freud, 1905)

Algo similar, tanto en situación e importancia, fue la consideración de los sueños en la cura psicoanalítica. Tomando que no fue aFreud a quien se le ocurrió interpretarlos en primer momento, sino gracias a encontrarse primero él con sus propios sueños, darse a la tarea de escribirlos, advirtiendo al término del análisis de los mismos, a través de su obra fundante del psicoanálisis La interpretación de los sueños (1900) “…para mi el libro posee otro significado, subjetivo, que solo después de terminarlo pude comprender. Advertí que era parte de mi autoanálisis, que era mi reacción frente a la muerte de mi padre, vale decir, frente al acontecimiento más significativo y la perdida más terrible en la vida de un hombre. Después que lo hube reconocido, me sentí incapaz de borrar las huellas de esa influencia”[24]

 

De las ocurrencias (asociación libre) al relato de sueños, y de ahí a los chistes. Freud se encontró con el hecho de que muchos de sus pacientes incluían en el relato durante las sesiones, anécdotas chistosas dentro de los sueños[25]. Por lo que podemos decir, a la manera de las muñecas matriuskas, se encontraron contenidas una en la otra: ocurrencias sobre diversos asuntos, entre los que destacan los sueños, y dentro de éstos, los chistes. Quedando así anudados, síntomas-sueños-chistes, como estructuras/escrituras de “rose” que surge en relación con otras cosas (imágenes del sueño, ocurrencias, asociaciones, olvidos, errores, chistes...[26]) alusiones o subrogados –diría Freud- de algo más…”Yo digo siempre la verdad: no toda, porque decirla toda, no se consigue. Decirla toda es imposible, materialmente: faltan las palabras. Incluso si la verdad toca a lo real, es por este imposible”[27] (Lacan)

 

Emprender un psicoanálisis es una experiencia

Durante un psicoanálisis no se puede calcular ¿qué sucederá? ¿Qué dirá? ¿Qué diré?....

 

“Quién pretenda aprender por los libros el noble juego del ajedrez, pronto advertirá que sólo las aperturas y los finales consienten una exposición sistemática y exhaustiva, en tanto que la rehúsa la infinita variedad de las movidas que siguen a las aperturas….A parecidas limitaciones están sujetas las reglas que uno pueda dar para el ejercicio del tratamiento psicoanalítico” [28]

 

Otra referencia que da cuenta del psicoanálisis como una experiencia: es cuando preguntaban a Freud, cuánto tiempo iba a durar el tratamiento. El les contesta igualmente con una metáfora, ¡Otra vez Freud hablando en metáforas! ¿Será acaso la única forma de bordear lo real, de hablar de lo imposible –la roca de la castración, el Complejo de Edipo, el ombligo del sueño….- tal cual lo expresó Octavio Paz? Si le preguntaran, igualmente, cuánto tardarían en subir aquella montaña, diría, hay que iniciar, ver el ritmo, para entonces saber, ¿Acaso Freud quería decir que el psicoanálisis era una especie de Alpinismo, o el autor de este breve ensayo, cuando planteó una metáfora sobre “paleteros” decir que los “psicoanalistas” y el “psicoanálisis” son “paleteros”…vender paletas?”[29] –habría que ser realmente inteligente/a y limitado/a para entender literalmente el uso de una metáfora. Aunque evidentemente comprensible, pues “No hay nada más estorboso para la sabiduría que la excesiva inteligencia” (Seneca)

 

Freud acostumbraba decirle a su mujer: “…son las… y no ha caído ningún negro” refiriéndose a los pacientes que le visitaban en su consultorio… ¿Podríamos pensar que Freud era racista o que el uso de la metáfora es una forma cómica de decir que ojalá tenga trabajo para mantener a su numerosa y hambrienta familia?

 

Las metáforas –como los síntomas, los sueños y los chistes…junto a todas las formas de creación de las artes- como lo ha mostrado el psicoanálisis,[30] logran decir, mostrar, “eso” que justamente por su carácter de imposibilidad para expresar “la verdad” (¿Dime cuanto me quieres?- se solicitan los enamorados entre sí... ¿Cómo se debe responder?) solo se puede decir a través de un medio-decir... “Pregúntenles a los poetas” –decía Freud cuando le preguntaban sobre el amor. ”Uno se dice entonces: <<Pour faire une omelette il faut casser des oeufs>> (“No se hace una tortilla –omelet- sin romper los huevos”)[31]… ¿Acaso Freud reducía el psicoanálisis a quebrar y cocinar unos huevo?....No, seguramente no. Pero lo que no se podrá negar es que “hay que tener muchos…para emprender un psicoanálisis. [32]

 

 

Monterrey, Nuevo León, México.

15 septiembre 2010

¡Viva México cabrones!



*Psicoanalista, escritor, comediante… ¡Valga la redundancia! Docente y supervisor. Facultad de Psicología (UANL) Docente Facultad de Psicología. Universidad del Valle de México (UVM) Coordinador Comisión de Salud Mental, Sociedad Mexicana de Criminología, Capítulo Nuevo León. Miembro de Aspira. Licenciado en Psicología (UANL) Maestría en Psicología Clínica (UANL) Especialidad en Psicología Clínica (UANL) Doctorado en Artes y Humanidades (CICAHM) Contacto: camilormz@gmail.com http://camiloramirez.jimdo.com http://comedyandpsychoanalysis.blogspot.com

[1]Freud, S Sobre la iniciación del tratamiento, 1913. Nuevos consejos sobre la técnica I, AE, Tomo XII, pp146 y sigs.

[2] Lacan, J. El seminario de Jacques Lacan: Seminario 3 Las psicosis. Buenos Aires: Paidós. pp.35 y sigs.

[3]Además desde dicha metáfora, el psicoanalista sería un compañero “de viaje quien además “es ciego” para ver ciertas cosas, de ahí que “el otro compañero de viaje” pueda ir describiéndole lo que ven a su paso.

[4] En experiencia, “per” significa pasaje, peligro, riesgo.

[5] El entre paréntesis es nuestro.

[6] Freud, S. Carta del 5 de junio de 1910 al pastor Pfister. Citado en André, S. La impostura perversa. Buenos Aires: Paridos, 1995.

[7]Freud, S. (1904) El Método psicoanalítico de Freud. Obras Completas. Tomo VII, pp. 238-239. Buenos Aires: Amorrortu.

[8] Freud, S, Breuer, J (1895) Estudios sobre la Histeria. Obras Completas. Tomo II, pp.72 y sigs. Buenos Aires: Amorrortu.

[9] Freud, S. (1905) Análisis fragmentario de un caso de histeria. Obras Completas. Buenos Aires: Amorrortu. Tomo VII, p. 53.

[10] Las dos cosas, represión y retorno de lo reprimido, son parte de un mismo proceso

[11] Op. cit (1895) p. 78

[12] Op. Cit (1895) p. 84. Las negritas, son nuestras.

[13] Cfr. Perrés, J. Proceso de constitución del método psicoanalítico. México: Universidad de Xochimilco, 1989. Robert, M La revolución psicoanalítica, México: FCE., 2004 quinta reimpresión (original en francés, 1964) Gay, P. Freud: una vida de nuestro tiempo. Buenos Aires: Paidós, 1989

[14] ¡Los pacientes, los analizantes, son artistas! “El artista adelanta al psicoanalista y éste no debe de hacerle de psicólogo ahí donde éste le muestra el camino” Jacques Lacan, Televisión.

[15] “Un analista no sabe lo que dice, pero si lo que hace” (Jacques Lacan)

[16] Cfr. Freud, S. Caso de la fobia de un niño de 5 años “caso Hans”

[17] Nota al pie de “Caso Dora” “He ahí el anudamiento de su propia comedia de suicidio (pág.22) que tal vez exprese, entonces, la añoranza de un amor parecido.” Al referirse a al reclamo que hace Dora a su padre, quien haciendo un drama, pudo encontrarse con la Sra. K

[18] Freud, S La Interpretación de los sueños, 1900. OC AE T V, pp. 524 y sigs)

[19]Freud, S. (1905) Fragmento de análisis de un caso de Histeria (“El caso Dora”) Obras Completas. Buenos Aires: Amorrortu, Tomo OC, AE,TVII , OC, AE

[20] "Comprenderíamos mejor el lenguaje del sueño, y lo traduciríamos con mayor facilidad, si supiéramos más acerca del desarrollo del lenguaje" Sigmund Freud (1910) Sobre el sentido antitético de las palabras primitivas Obras Completas. Buenos Aires: Amorrortu, 2000. Tomo XI,p.153

[21] Leader, D., Groves, J. Lacan para principiantes, Buenos Aires: Era naciente, 2004, p. 37.

[22] Freud, S. “Sobre un caso de paranoia descrito autobiográficamente “caso Schreber” Obras Completas. Buenos Aires: Amorrortu, Tomo XII.

[23] Sigmund Freud, Analisis fragmentario de un caso de histeria, OC, AE,TVII,p35

[24] Freud, S. (1900) La interpretación de los sueños. Obras Completas. Buenos Aires: Amorrortu, Tomo IV, p. 20.

[25] Recordemos que no fue solo idea de Freud, sino de su amigo y confidente, Wilhelm Fliess, quien no estaba precisamente “palpando moscas” cuando leía las cartas –emails diríamos ahora- que le enviaba su amigo desde Viena. Como no se le escapaba ninguna, notó que en los sueños de algunos pacientes de Freud, había muchas anécdotas chistosas, cosa que le reclamó, y éste le contestó: “No es culpa mía ni puede ser motivo de un reproche. Todos los soñantes son insoportablemente chistosos, pero lo son porque no les queda más remedio porque están puestos en un brete y porque la vía directa (de expresión) les ha quedado cerrada. El aparente carácter chistoso de todos los procesos inconscientes está íntimamente relacionado con la teoría del chiste y de lo cómico” (Sigmund Freud, carta 118 Freud a Fliess, 1899) en Ramírez-Garza, C. Comedia y psicoanálisis: el humor de la vida cotidiana (2010) versión Online http://comedyandpsychoanalysis.blogspot.com/

[26] "Comprenderíamos mejor el lenguaje del sueño, y lo traduciríamos con mayor facilidad, si supiéramos  más acerca del desarrollo del lenguaje" Sigmund Freud (1910) Sobre el sentido antitético de las palabras primitivas Obras Compeltas. Buenos Aires: Amorrortu, 2000. Tomo XI,p.153.

[27] Lacan. Televisión. Circulan varias versiones y ediciones.

[28] Freud, S. (1913) Sobre la iniciación del tratamiento, Obras Completas. Tomo XII, pp.125 y sigs.

[29] Mi utilización de la metáfora del paletero durante mi charla "Sobre la formación de los psicoanalistas" puede consultarse en http://camiloramirez.jimdo.com/articles/sobre-la-formaci%C3%B3n-de-los-psicoanalistas/ durante el Simposium: Diálogos sobre la clínica psicoanalítica. Fac Psicología (UANL) 2 y 3 de junio 2009, Monterrey, Nuevo León. -y me siento realmente idiota, más que de costumbre, al tener que explicarla- Hace referencia a ciertos elementos de la labor de los psicoanalista, que a continuación mencionaré:
- La humildad -¡Que vaya que hace falta- de reconocer que no se sabe todo (“El sujeto sabe, pero no sabe que sabe” Freud, también aplica al psicoanalista; que hay que escuchar y hacer preguntas. De ahí el comparar al psicoanálisis con otro oficio, también humilde, a la vez que refrescante, como lo es el de un paletero.
- La cuestión de desplazarse a otros rumbos y campos, es decir, ir itinerante por el mundo, intercambiando experiencias con la académica (docencia e investigación) las artes, economía, política, las manifestaciones de ésta y de otras culturas, los problemas, los cuestionamientos y retos que plantean a nuestra actividad, hoy en día. De ahí lo del carrito del paletero, este nunca está fijo, sino que se desplaza a pesar de las incomodidades del clima, del sol, la lluvia... se mueve, busca, siempre busca, nunca se queda quieto.

Cfr. Freud, S. (1910) Las perspectivas futuras de la terapia psicoanalítica. Obras Completas, Tomo XI, pp129 y sigs. Buenos Aires: Amorrortu.

[30] ¿Qué es la metapsicología freudiana, sino una gran metáfora con tres grandes aspectos: lo económico, lo tópico y lo dinámico para dar cuenta del psiquismo?....al cual se referirá Freud como “Juzgo superfluo disculparme por los defectos de este símil y todos los del mismo tipo. Tales analogías no persiguen otro propósito que servirnos de apoyo en el intento de hacernos comprensible la complejidad de la operación psíquica descomponiéndola y atribuyendo a sus componentes singulares del aparato cada operación singular” Freud, S. (1900) La interpretación de los sueños. Obras Completas. Buenos Aires: Amorrortu, Tomo V, p.530.

¿No fue acaso el mismo Freud quién utilizó las figuras del “iceberg”, “El socio capitalista”, “el jinete” (El yo y el ello) los soldados, los ríos, para dar cuenta de lo inconsciente, el trabajo del sueño, la represión, la segunda tópica...? Cfr. Ramírez-Garza, C. “Morfologización psíquica” Revista de psicoanálisis Textura: el psicoanálisis ante las ciencias, las artes y la tecnología. La diferencia No.1. Noviembre 2006.

[31] Freud, S. (1905) Análisis fragmentario de un caso de histeria (El caso Dora) Obras Completas, Buenos Aires: Amorrortu, Tomo VII, p. 44. De ahí que Lacan juegue con la condensación de las palabras en francés homelette y homme “laminilla” “Cada vez que se rompen las membranas del huevo de donde va a salir el feto, imagínense que de él escapa algo, que con huevos se puede hacer un hombre, y también un homelette o laminilla” citado en Zizek, S. “How to red Lacan” versión On line http://www.lacan.com/zizhowto.html también en español Zizek, S. “Cómo leer a Lacan” Buenos Aires: Paidós, 2008.

[32] Testificar (declarar como testigo, testificar, afirmar, probar algo en un juicio) guarda relación con el acto romano de tomarse los testículos (literalmente “los pequeños testigos”) dar palabra de hombre, dar testimonio de algo. De ahí, testamento, testigo, testículo, testificar.